Tobarito, Cajeme, Son.- El sistema de producción de trigo en costos mínimos fue desarrollado a lo largo de 20 años de trabajo intensivo en los terrenos experimentales del CIANO (Centro de Investigaciones Agrícolas del Noroeste) por el Dr. Oscar Humberto Moreno Ramos y fue concebido como un paquete tecnológico que incluía una alternativa con el cultivo de soya, donde la preparación del suelo del primer cultivo servía para el segundo, lo cual traía como consecuencia, ahorros sustanciales en el costo de producción total.

Tan sólo en el proceso trigo, se obtenía un ahorro alrededor de un 30% del costo ya que la baja densidad de semilla utilizada de 40 kg/ha promedio sembrada a 2 hileras, comparada con los 150 kg/ha promedio del sistema tradicional sembrados a 4 hileras y aunado a esto, el ahorro de costosas aplicaciones de herbicidas que requiere este último, gracias a que costos mínimos permite controlar las malezas en sus etapas críticas iniciales a base de labores mecánicas de escarda, con las cuales se da forma y aporque de tierra al surco, lo cual hace más eficiente el riego.

En el cultivo de soya, su ahorro se manifestaba en la preparación del terreno ya que sólo se hacía un revestimiento del surco y sobre él se realizaba la siembra, con ello se dejaba de gastas de un 30 a un 35% del costo de producción en este proceso, que evidentemente se reflejaba en utilidades al productor; sin embargo, debido a que el cultivo de soya ha sido retirado del catálogo de cultivos para el Valle del Yaqui (y Norte de Sinaloa), por su alta susceptibilidad a la mosquita blanca; este paquete tecnológico ha sufrido una modificación -la cual también fue lo suficientemente sustentada durante varios años de investigación- que consiste en relevar sorgo para grano durante el último riego de auxilio del trigo.

Los trabajos de validación se iniciaron en el ciclo 1991-1992 en los terrenos de la parcela escolar del C.B.T.a. No. 38 de la Comisaría Marte R Gómez y Tobarito, Cajeme, Sonora a cargo de los Ing. José López Suárez y Ramón Carlos Sánchez Barrón, jefe del Departamento de Producción y Experimentación y jefe de la Oficina del Sector Agrícola respectivamente. Los resultados obtenidos fueron satisfactorios durante esta primera experiencia y trajeron como consecuencia que escuelas hermanas, autoridades estatales y nacionales de nuestro subsistema, así como algunas otras instituciones oficiales relacionadas con el sector agropecuaria, se interesaran en estos trabajos, haciendo algunas aportaciones para desarrollar un programa de validación y transferencia de la tecnología, para lo cual se establecieron parcelas demostrativas con productores de la región, teniendo como testigo parcelas con el sistema tradicional.

Desde entonces, a la fecha, se ha estado trabajando en la validación y transferencia de esta tecnología y el camino ha sido difícil para dar pasos sustanciales en el proceso; sin embargo, creemos que este ciclo pasado (1996-1997), ha sido significativo para ello, debido a que se estableció un compromiso de colaboración entre el C.B.T.a. 38 y uno de los grupos de productores más prósperos de la región, constituidos en la Unión de Crédito Agropecuario del Río Yaqui, S. A. (UCARYSA), estableciéndose 19 parcelas de validación de dos hectáreas en promedio, comparadas con un testigo representativo del sistema tradicional.

Los resultados fueron los esperados; el promedio general en la producción de baja densidad de siembra (41 kg/ha promedio de las 19 parcelas, fue de 5,954.34 kg/ha promedio), la media fue 6,246.12 kg/ha. Estos resultados no ofrecen diferencias significativas, si se establece una comparación de medias, lo cual lleva a la conclusión que teniendo un ahorro sustancial de 100 kg de semilla en la siembra, se produce lo mismo. Además, el sistema no sólo contempla este ahorro, sino también, -como se dijo anteriormente- en el costo y aplicación de herbicidas, cuya práctica es común en el sistema tradicional y representa el 5% -aproximadamente- del costo total.

Otra de las observaciones que vale la pena mencionar, es el tamaño de la espiga y la calidad del grano entre un sistema y otro; en costos mínimos, hubo en la mayoría de los casos una respuesta superior respecto a estas dos variables.

La experiencia obtenida, supone que para el próximo ciclo, habrá un incremento sustancial en el número de parcelas para validación, pues muchos productores al ver los resultados en parcelas vecinas, se motivaron para ingresar a este programa, la mayoría de los cooperantes en este ciclo pasado, aseguran que sembrarán toda su parcela con este sistema, dándose con ello, pasos firmes para la adopción de esta tecnología por parte de los productores, lo que representaría un ahorro importante para la región.

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