El mejoramiento del cultivo del garbanzo en Sinaloa

En un principio predominaron las variedades ibéricas introducidas por agricultores visionarios de la región: la Blanco Español es un buen ejemplo. Los productores, a partir de esta última, desarrollaron las variedades Breve Blanco y Breve Inmunizado. Adicionalmente se introdujo la variedad Macarena que permaneció durante muchos años su cultivo.

A inicios de la década de los 60, a partir del establecimiento del Centro de Investigaciones Agrícolas de Sinaloa (hoy Campo Experimental Valle de Culiacán), perteneciente al Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (el actual INIFAP), comenzó el estudio científico de su problemática. La investigación se enfocó a los problemas agronómicos y posteriormente se orientó a la formación de variedades generadas por selecciones individuales de las existentes. En su momento significó solucionar dificultades específicas como la mezcla y degeneración de variedades españolas sembradas durante muchos años. Los resultados fueron las variedades Culiacancito-860, Sinaloa, Unión y Angostura.

El programa de cruzamientos lo inició el Ing. Enrique Andrade en 1964, y en 1968 lo sustituyó el Ing. Héctor López. Este logró en 1977 el registro de la variedad Surutato-77; posteriormente, en 1978, la autora lo relevó en el Programa y generó las siguiente variedades: Santo Domingo-82, Mocorito-88, Blanco Sinaloa-92, Progreso-95, Jamu-96 y évora 98. En Sonora se generaron las variedades Sonora-80, Tubutama-88, Blanco Magdalena-95, Blanco Tequi-98 y Desierto-98 en el Campo Experimental de la Costa de Hermosillo del INIFAP. A partir de la Surutato 77, las variedades generadas poseen tolerancia a hongos del género Fusarium, especialmente a F. oxysporum f. sp ciceri en Sinaloa y F. Solani en Sonora.

Surutato-77 fue una variedad que se sembró por más de 11 años y cuya característica de grano (color crema claro y calibre de semilla 46-52 sem/30 g) le dio el nombre genérico en España de “Garbanzo Mexicano”.

Posterior a ésta se originó la variedad Santo Domingo-82, de color crema medio y cuya principal característica es la alta productividad y rusticidad en campo. Esta variedad sólo se sembró por pocos años: el color de grano más oscuro al de Surutato-77 no le permitió entrar en el mercado en su época.

En 1988 se liberó Mocorito-88, variedad con mayor productividad y muy semejante a Surutato-77 en aspecto de semilla. Esta se sembró por escasos años. La razón fue que para 1995 se tenía semilla certificada de Blanco Sinaloa-92, una variedad que rescató un mercado que exigía alta calidad de grano. Esta variedad posee color blanco cremoso, rugosidad y tamaño de grano superior que Surutato-77, Santo Domingo-82 y Mocorito-88. Actualmente es el fenotipo de grano que requiere el mercado internacional.

Progreso-95 es una variedad erecta que se generó dirigida al mercado que cubre Turquía, que es alrededor de 500 mil toneladas. No se logró que se sembrara por los agricultores: tiene menor precio en el mercado.

Prosiguiendo con el proceso de las variedades erectas, posterior a Progreso-95, se formó Jamu-96 de tallo erecto, sólo que con mayor calidad de grano (calibre 46-52 sem/30 gramos). Su objetivo, además de tener una planta erecta que al cosecharse directamente eliminara los costos de cosecha, es mantener la tolerancia a “rabia” que tienen las variedades actuales.

Factores de tipo biótico

Dentro de los factores bióticos que afectan los rendimientos y calidad del grano están los insectos, enfermedades foliares y de raíz, malezas, etcétera.

Estudios realizados por el Campo Experimental Valle de Culiacán (CEVACU) indican que al haber un ataque de insectos (gusanos trozadores, soldado y bellotero) en las etapas de floración y formación de vainas, éstos pueden causar decremento de la producción hasta de 500 kg/ha. Para evitar daños, algunos productores acuden inmediatamente a la aplicación de productos químicos, que si bien es cierto son efectivos, un mal manejo de ellos provoca a través del tiempo individuos resistentes a los insecticidas; a mediano plazo, su control es más difícil, al tener que incrementar dosis y/o mezclar dos o más productos. Además de lo anterior, se elevan los niveles de contaminación, la fauna benéfica natural disminuye sus poblaciones, ya que estos insectos son más susceptibles a los insecticidas. Otro aspecto importancia para tomar en cuenta es el incremento en los costos de producción.

Para evitar lo anterior, es necesario la utilización de un Manejo Integrado de Plagas (MIP) que consiste prácticamente en la utilización de los diferentes métodos de control, esto involucra control cultural, biológico, legal, químico, etcétera. Lo importante de esta estrategia de control es determinar el cómo, cuándo, dónde y qué se debe hacer en cada situación, así como el porqué utilizar cada uno de estos métodos.

La biología y hábitos de los insectos, la fenología del cultivo y la influencia de los factores ambientales sobre ellos, son aspectos que los productores deben conocer, además del monitoreo de las plagas

Con respecto a enfermedades de raíz, la “rabia” es la enfermedad de mayor importancia en el ámbito regional, se le da este nombre a la marchitez o secadera de plantas, causadas por hongos del suelo y su principal forma de penetración es por la raíz; la enfermedad está ampliamente distribuida en la zona productora de garbanzo del Noroeste de México y de otras partes de la República Mexicana.

Los patógenos involucrados en este complejo son: Fusarium solani (Mart) Apple end Wr., F. oxysporum Schleht f. sp ciceri, Rhizoctonia solani Kuehn, Macrophomina phaseolina (Maubl) Ashley y Sclerotium rolfsii Sacc. Su daño individual es importante, pero por su patogenicidad es mayor al presentarse dos o más, causando daño a la planta. Se tiene a R. Solani, F. solani y S. rolfsii como los que causan problemas en plántula; en planta adulta se tiene a F. oxysporum , S. rolfsii y M. phaseolina.

Generalmente a las enfermedades foliares se les ha considerado en un segundo término; se presentan en forma esporádica de acuerdo a condiciones ambientales favorables; sin embargo a principios de la década de los 90 se tuvo la pérdida casi total por la presencia del hongo moho gris Botritis cinerea Pers. ex Fr, (año de la corriente de “El Niño”). En Sonora el hongo míldiu, Peronospora sp, es un problema permanente, no así en Sinaloa, donde a partir de 1994, su presencia se ha observado causando daño en mayor o menor escala, según las condiciones de frío y humedad de cada ciclo. Lo anterior se ha constituido un problema importante del cultivo, aún cuando su presencia ha sido localizada sólo en la zona y colindancia de Angostura, Sinaloa, especialmente en los lotes cercanos al mar.

Otras enfermedades foliares importantes son la roya o chahuixtle Uromyces ciceri-arietini (Gragnon) Jaez, que se presente esporádicamente y en años con condiciones de humedad y calor, generalmente a fines de febrero y marzo. Por lo que es importante que, para que el cultivo escape, se siembre en octubre o la primera quincena de noviembre. Las fechas de siembra más peligrosas son del 15 de diciembre en adelante. El moho blanco Sclerotinia sclerotiorum (Lib) De Bary es una de las enfermedad potencialmente peligrosa detectada en garbanzo.

Las malezas es otro de los problemas sin estudio en el garbanzo, cuando menos en Sinaloa. Debe dársele importancia: existen años como el del ciclo 2000-2001 en el que presentó un problema generalizado en algunas siembras, donde la lluvia de noviembre significó el incremento de éstas. La falta de conocimiento de algún herbicida postemergente con el que se pudiera controlar y al no poder eliminarse mecánicamente, significó un problema serio que no se le pudo dar solución por falta de investigación al respecto.

Factores de tipo abiótico

En el manejo de suelo, por lo general, se ha utilizado el tradicional (barbecho, rastreo doble y surcado, el subsuelo se realiza cada tres o cuatro años), ya que la mínima labranza y la labranza cero no se han estudiado y solamente algunos agricultores la practican.

En lo referente al agua, aún no se ha generalizado su uso; los productores al evitar las prácticas de suelo indispensables, en ocasiones dañan el cultivo al regar en exceso. Estudios muestran que con riego de auxilio se logran mayores producciones, siempre y cuando sean suelos que requieren riegos. Dos riegos de auxilio son importantes para el desarrollo óptimo de la planta. El exceso de humedad en el suelo es dañino para la planta.

Producción de semilla

La producción de semilla requiere gran cuidado: en ella están contenidas las características genéticas del cultivo que le permitirán adaptarse a los factores bióticos y abióticos de una región; pero también porque así podrá expresar su potencial productivo.

Actualmente se siembra en Sinaloa con sólo el 3 % de semilla certificada. Un indicador claro que deben iniciarse programas de producción de semilla, principalmente por los organismos involucrados en la comercialización y las asociaciones de agricultores de las zonas garbanceras.

Un programa de formación de variedades de garbanzo debe cuidar que la semilla original que conserva el INIFAP y la básica que reproduce para los programas de producción de semilla registrada y certificada de empresas que se dedican a ello, debe tener las máximas normas de calidad para no permitir la degeneración por mezclas mecánicas o cambios mutagénicos, los cuales deben eliminarse en estas etapas.

Paralelamente a un programa de mejoramiento genético debe acompañarse otro de producción de semillas hasta la certificada, para asegurar la pureza de la variedad, buena germinación y vigor de la semilla. Estos programas deben estar asesorados y atendidos por personal capacitado que, además de conocer el manejo del cultivo, tenga conocimiento de las características primordiales de la variedad que se está reproduciendo

Lo anterior con el fin de que el grano que el agricultor produzca tenga la calidad de la variedad y por consiguiente la calidad que se requiere para exportar. De seguir la situación actual, donde no se produce semilla con registro y se siembran rezagas que además de tener baja calidad de grano presentan mezclas de criba, posiblemente a un mediano plazo el cultivo esté en peligro de perder el mercado que hasta ahora ha dominado. El único resultado con estas prácticas son deficiencias en la germinación por falta de vigor, bajos rendimientos y calidad del grano que finalmente afectan el bolsillo del productor

El manejo agronómico para la producción de semilla debe ser más cuidadoso que el de grano, en el cual hay que detectar con más rapidez la presencia de enfermedades y plagas, así como malezas. En lo general se deben sugerir las propuestas del INIFAP y de instituciones serias que propician el desarrollo del cultivo para beneficio de los productores.

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