Pulgón del algodonero - Aphis gossypii
Ninfas (J. Catalán)

El pulgón del algodonero es una especie ampliamente extendida, que afecta a numerosos cultivos herbáceos, incluso arbóreos, además del algodón. Esta especie, junto con Myzus persicae, son de las dos especies más problemáticas para los cultivos hortícolas.

Identificación

Ninfa: Tamaño menor a 2 mm, color verde claro a amarillento, sifones más oscuros, con posibles secreciones céreas.

Adulta áptera: Mide entre 1.2-2.1 mm de longitud, tiene cuerpo redondeado y su color es muy variable. Predominan los colores oscuros, aunque pueden verse también adultos verde oliva, verde claro ó amarillo, dependiendo de la temperatura, la fuente de alimentación y la densidad de población. Posee antenas de color amarillo claro, de longitud menor que el cuerpo. Los sifones son cilíndricos, ensanchados en la base, cortos y de color negro.

Adulta alada: Tiene un tamaño menor que la adulta áptera (1.2-1.8 mm de longitud). Su cabeza, tórax y sifones son negros, mientras que las antenas y las patas son de color grisáceo claro. El abdomen es verde. Sus alas son membranosas de color blanquecino transparente. Presenta aparato chupador picador.

Cultivos afectados

Berenjena, calabacín, algodonero, frijol, melón, pepino, pimiento, sandía y tomate.

Ciclo biológico

El ciclo de este pulgón es Anholocíclico, que se caracteriza por desaparecer la fase sexuada. De esta forma los pulgones se reproducen por partenogénesis todo el año, favorecidos por las condiciones climáticas.

En su ciclo de vida, las formas aladas que llegan a una planta hospedadora, se reproducen por partenogénesis dando lugar a hembras ápteras que se siguen reproduciendo en varios ciclos hasta que las condiciones desfavorables disparan mecanismos fisiológicos para la producción de formas aladas que dispersan la población a nuevas plantas hospedadoras.

Reproducción

Una característica especial de esta plaga es la viviparidad, cuando la reproducción es partenogénica. Esto significa que la hembra pare directamente a las ninfas que se han desarrollado previamente en su interior.

Esta característica permite un rápido crecimiento de las poblaciones, ya que todos los individuos de la colonia originan nuevas ninfas, sin que exista un tiempo de incubación previo, como ocurre con las plagas ovíparas. Las ninfas recién nacidas contienen ya embriones en desarrollo en sus ovarios.

Climatología

Puede observarse durante todo el año, si bien las densidades poblacionales varían en función de las condiciones ambientales y alimenticias.

La temperatura óptima de desarrollo para esta especie se cifra en 24ºC, con humedades relativas medias. Si esta temperatura desciende, el ciclo de vida se alarga. Como otras especies de pulgones, soporta las temperaturas bajas.

Distribución

Los pulgones se distribuyen normalmente por focos.

Las primeras colonias suelen formarse en las zonas cercanas a las bandas. Cuando existe un importante desarrollo de las plantas, o una gran cobertura vegetal en el momento de la invasión, los pulgones ven limitada su distribución y permanecen normalmente en las bandas. Sin embargo, si existe menor densidad y cubierta vegetal, como sucede en estados fenológicos más tempranos, la distribución de los pulgones es más aleatoria y puede alcanzar a toda la parcela.

Se sitúan normalmente en el envés de las hojas. La distribución en plantas de una misma calle o línea es unas tres veces más rápida que en plantas de líneas o calles distintas, variando también según la densidad del cultivo y el marco de plantación.

Las formas ápteras de A. gossypii pueden observarse mayoritariamente en el envés de las hojas, a lo largo de toda la altura de la planta, aunque tienden a situarse mayoritariamente en la zona apical. La dispersión de éstas es más rápida en los cultivos rastreros, que en los cultivos tutorados.

Presenta un mayor sedentarismo que M. persicae, la otra especie que prevalece y afecta de forma importante a los cultivos hortícolas bajo abrigo.

Daños directos

Los pulgones prefieren para alimentarse los órganos de las plantas jóvenes, tiernos y en desarrollo.

Los adultos y las ninfas extraen de una forma pasiva la savia elaborada, cuando la presión es suficiente, siempre en grandes cantidades para compensar su escasa riqueza en aminoácidos.

Al absorber la savia de las plantas provocan debilitamiento generalizado, que se manifiesta en un retraso en el crecimiento y amarilleamiento de la planta, lo cual está en relación con la población de pulgones que soporta.

Durante la alimentación, los pulgones inyectan saliva que contiene sustancias tóxicas ocasionando deformaciones de hojas, como enrollamiento y curvaturas.

Daños indirectos

La melaza segregada por esta plaga favorece el ataque del hongo que ocasiona la fumagina o negrilla, que merma la capacidad fotosintética de la planta, así como la respiración de ésta, pudiendo además depreciar la calidad de la cosecha y dificultar la penetración en la aplicación de agroquímicos.

Medidas preventivas y culturales
  • En invernaderos, colocar mallas en las aberturas laterales, cenitales y puertas, y vigilar y controlar el estado de las mismas, sobre todo de las que coinciden con la dirección de los vientos dominantes.
  • Vigilar que no haya roturas en los plásticos.
  • Eliminar las malas hierbas y restos de cultivos, ya que pueden actuar como reservorio de la plaga.
  • Utilizar material vegetal sano procedente de viveros o semilleros autorizados. El Pasaporte Fitosanitario debe conservarse durante un año.
  • Usar trampas cromotrópicas adhesivas amarillas desde el inicio del cultivo.
  • No asociar cultivos en la misma parcela.
  • No abandonar los cultivos al final del ciclo.
  • Proteger los primeros estados vegetativos de las plantas.
  • En invernaderos, colocar en las entradas doble puerta, o puerta y malla de igual densidad a la exterior (mínimo 10×20 hilos/cm2).
  • Distanciar en el tiempo la realización de la nueva plantación.
  • Abonar de forma equilibrada para evitar exceso de vigor. Evitar exceso de abono nitrogenado.
  • Realizar rotaciones de cultivos.
  • Si se desea aplicar estiércol, asegurarse de que está bien fermentado y exento de plagas.
  • Favorecer la proliferación de poblaciones de insectos auxiliares, racionalizando el uso de agroquímicos.
  • Retirar y destruir los restos de poda.
Criterios de intervención

Niveles de parasitismo por control biológico superiores al 60% son suficientes para controlar la plaga, no siendo necesaria en este caso la realización de control químico. La intervención con productos químicos es necesaria cuando:

  • No se detecte suficiente nivel de parasitismo y exista presencia de colonias o fumagina.
  • En caso de detectarse presencia de pulgones, además de los síntomas de virosis, se recomienda intervenir a la vez que se eliminan las plantas afectadas por los virus.

En todos los casos, se debe dirigir el tratamiento sobre los focos localizados, a menos que el número de focos detectados sea mayor de 1 por 1000 m2, que justificaría un tratamiento generalizado.

El criterio de intervención aquí recogido es orientativo. Los ajustes o modificaciones de éste deben ser realizados por el Técnico de campo, bajo cuya responsabilidad debe aplicarse el control de la plaga.

Control químico

Evitar las aplicaciones sistemáticas, realizándolas en función del nivel de riesgo (basado en la densidad de población y los daños del cultivo) y siguiendo las recomendaciones de los técnicos responsables, así como de la Junta de Sanidad Vegetal que corresponda.

Los productos registrados contra esta plaga, son los siguientes: Abamectina + Piretrinas, Aceite de Parafina, Acetamiprid, Alfa Cipermetrin, Azadiractin, Azufre + Cipermetrin, Betaciflutrin, Cipermetrin + Metil Clorpirifos, Cipermetrin, Clorpirifos + Fosmet, Clorpirifos, Dimetoato, Clotianidina, Deltametrin, Deltametrin + Tiacloprid, Dimetoato, Esfenvalerato, Etofenprox, Flonicamid, Imidacloprid, Lambda Cihalotrin, Malation, Metil Clorpirifos, Metiocarb, Oxamilo, Pimetrozina, Piretrinas, Pirimicarb, Sales Potasicas de Acidos Grasos Vegetales, Tau-Fluvalinato, Tiacloprid, Tiametoxam, Zeta-Cipermetrin.

Relación de productos autorizados para esta plaga en lucha integrada por la Unión Europea, Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural: Aceite de parafina, Azadiractín, Oxamilo, Pimetrozina, Piretrinas, Piretrinas (extracto de pelitre), Pirimicarb, Tiacloprid y Tiametoxam.

Control biológico

Existe un buen número de enemigos naturales de pulgón:

  • Neuropteros (Chrysoperla carnea, Contwenzia), coccinélidos, larvas de dípteros sírfidos y cecidómidos (Aphydoletes aphidimyza).
  • Parasitoides himenópteros, Lysiphlebus testaceipes, Aphidius spp. Aphelinus sp., Praon.
  • Chinches depredadores (antocóridos, míridos).
  • Hongos entomopatógenos como Verticillium lecanii, que es bastante eficaz en invernaderos.
Cultivo ecológico

Hay que depositar toda la confianza en el control biológico, que de ser insuficiente se permite el uso de ciertos productos. En primer lugar se puede aplicar jabón potásico para lavar la planta y dar tiempo a que la fauna auxiliar aumente su población. Si no es suficiente se puede optar por utilizar aceite de parafina, que lo que hace es crear una película muy fina que rodea al insecto y éste muere asfixiado.

Taxonomía

Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Hemiptera
Familia: Aphididae
Género: Aphis
Especie: A. gossypii

 


Más imágenes sobre Pulgón del algodonero:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *