Ing. Marco Antonio Galindo Olguín
Director De Estudios Económicos – Consejo Nacional Agropecuario

El estudio y proyección del futuro es fundamental en las sociedades actuales ya que, cuando hay claridad en las propuestas y están fundadas en datos objetivos, se pueden promover acciones concretas que permitan tener control sobre el porvenir, generando estrategias a los problemas públicos que sean objetivas y realizables en el presente.

La necesidad de previsión del futuro aplica al sector agroalimentario, el cual encara grandes retos; por ejemplo, lograr la seguridad alimentaria, sortear el cambio climático, y contar con planes de acción frente a las circunstancias volátiles del mercado internacional y nacional. Ante los retos agroalimentarios la comunidad internacional y diversos países ya están realizando diferentes acciones, que van desde promover medidas concretas para la mitigación de problemas particulares hasta el desarrollo de políticas públicas sectoriales con visión de largo plazo para incrementar la producción doméstica de alimentos, contar con programas y presupuestos transexenales, programas a pequeños productores y políticas de fomento; como ejemplo, se tiene el caso de Estados Unidos con su Farm Bill o La Unión Europea con su Política Agrícola Común.

México es un país con gran potencial agroalimentario y grandes fortalezas; sin embargo, adicionalmente a los retos globales, también tiene grandes retos que enfrentar al interior; un ejemplo, es la gran disparidad que existe en el campo; por un lado, se tiene un campo exportador y empresarial, productivo y tecnológico, y por el otro, se tiene un campo empobrecido con poca capacidad técnica que necesita ser impulsado.

En los últimos años, los desafíos que vive el sector agroalimentario en el país se ha buscado atender mediante políticas públicas que no siempre tienen continuidad, impactando en la ausencia de soluciones de fondo que permitan su desarrollo y competitividad. En este sentido era urgente el desarrollo de un estudio prospectivo mediante el cual se pudieran tomar mejores decisiones en beneficio de la población que vive y trabaja en él; un estudio con una visión a largo plazo que permita el desarrollo y el reposicionamiento del sector y, sobre todo, logre su consolidación como un promotor del crecimiento y desarrollo económico en México; tener claridad sobre la ruta que se debe trazar es fundamental, puesto que las actividades agroalimentarias están íntimamente ligadas a la estabilidad del país.

Derivado de ello el Consejo Nacional Agropecuario trabajó en una propuesta de Modelo de Política Pública “Visión 2030”; en ésta se definieron líneas de acción que buscan desarrollar el potencial del sector agroalimentario y forestal en un horizonte de largo plazo.

Para realizar este estudio se utilizó la metodología de la futurología, que consiste en la visualización del futuro a través de la exploración de factores y eventos posibles, probables y preferibles, partiendo del supuesto de que el futuro no puede ser predicho con total certeza, pero sí puede inventarse, concebirse, implementarse y evaluarse. Para lograr la invención y concepción del futuro es necesaria la construcción de “escenarios”; es decir, espacios imaginarios estructurados por la interacción de diversas variables en determinado tiempo y contexto que permita orientar las decisiones futuras, es así como se identificó una estructura metodológica a partir de la cual se constituyó el estudio el cual constó de tres fases, cada una de las cuales se estructuró con diferentes objetivos y actividades metodológicas:

Fase 1. Identificación de escenarios actuales y actores involucrados.
  • Se definieron las variables más importantes que deben controlarse en las políticas públicas, en un horizonte temporal de 20 años (1994-2017).
  • Con dichas variables, se identificaron tendencias en el campo mexicano, para los diferentes temas de importancia, con énfasis en cuestiones económicas y tecnológicas.
Fase 2. Construcción de escenarios hipotéticos.
  • A partir de las tendencias identificadas con el análisis de datos estadísticos, se generaron hipótesis en cada una de las dimensiones del modelo para identificar posibles problemáticas entre los diferentes factores.
  • Se evaluaron las problemáticas mapeadas, así como temas prioritarios de los diferentes subsectores frente a los diferentes miembros del Consejo Nacional Agropecuario.
  • Se analizaron programas y políticas públicas nacionales que permitieron identificar buenas prácticas frente a las hipótesis planteadas.
Fase 3. Recomendaciones de política pública e indicadores de gestión y resultados.
  • Se generaron propuestas de política pública que puedan desarrollarse inmediatamente y que tengan impacto a mediano plazo.
  • Se construyeron indicadores de línea base, seguimiento e impacto que pueden dar cuenta del avance realizado para la concreción de los escenarios propuestos.

Es así como en 7 meses con más de 1,300 horas de trabajo, se tuvieron acercamientos con actores claves, entrevistas, mesas de discusión y una consulta pública con la membresía del CNA, así como entrevistas con organismos internacionales vinculados al sector agroalimentario como el BID, el Banco Mundial, el CYMMYT, la FAO, entre otros; la finalidad fue: diseñar escenarios prospectivos, identificar temas prioritarios, y analizar buenas prácticas en economías emergentes y de primer nivel, y así se obtuvieron, 240 líneas estrategias de acción, 300 indicadores de medición y 40 recomendaciones de política pública. Es así como la propuesta Visión 2030, cuenta con 6 modelos estratégicos de solución, cada uno de ellos atiende grandes ejes temáticos:

Modelo 1. Investigación e innovación.
  • Fortalecimiento de capacidades institucionales.
  • Desarrollo de biotecnología.
  • Extensionismo.
Modelo 2. Encadenamiento productivo.
  • Cadenas de valor.
  • Tratados comerciales internacionales.
  • Certificaciones.
Modelo 3. Producción sustentable y cambio climático.
  • Procesos sustentables en la producción.
  • Atención al tema de la huella ambiental.
  • Uso sustentable y eficiente del agua.
  • Monitoreo de impacto ambiental: nuevas tecnologías y plataformas digitales.
Modelo 4. Comercialización y diversificación de mercados.
  • Fortalecimiento de la producción interna.
  • Diversificación de mercados.
  • Acceso a créditos.
  • Atención al tema de inseguridad.
Modelo 5. Bienes públicos (infraestructura).
  • Infraestructura pública.
  • Infraestructura de almacenamiento.
  • Reducción de pérdidas de producto.
Modelo 6. Bienestar laboral.
  • Igualdad estructural.
  • Desarrollo social y capacidad institucional.
  • Protección social.
  • Igualdad de género.

Al interior del documento se puede observar que cada eje temático presenta su problemática a atender, soluciones, sus líneas de acción y metas a 2030. Como resultado se obtuvieron 10 principales propuestas que, de realizarse, llevarán a la certidumbre en el sector agroalimentario:

  1. Políticas Públicas Transexenales.
  2. Diferenciación de políticas públicas de productividad y desarrollo.
  3. Modernización de programas de administración de riesgo.
  4. Aumento en la inversión en investigación y desarrollo tecnológicos: aplicación de nuevas tecnologías productivas.
  5. Desarrollo regional conforme a vocaciones productivas.
  6. Mayor inversión en bienes públicos.
  7. Programa especial para pequeños productores.
  8. Mejoramiento de las condiciones laborales de pequeños productores, jóvenes y mujeres.
  9. Implementación de un sistema inteligente de información para la toma de decisiones.
  10. Fortalecimiento del mercado interno y diversificación de mercados internacionales.

Adicionalmente a raíz de este ejercicio el CNA propone generar el primer observatorio agroalimentario y forestal que será un espacio de conocimiento colectivo y dinámico; de igual forma, como resultado del trabajo realizado, se obtuvieron 40 recomendaciones que podrán ser utilizadas como insumo para el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2025.

Una vez que se concluyó la propuesta de Política Pública realizada por el CNA, ésta fue presentada a los candidatos a la presidencia en diversas reuniones de Comité Directivo del Consejo, durante los meses de abril y mayo del presente año. El propósito fue darles a conocer el trabajo y solicitarles que incorporen este ejercicio a sus planes de trabajo, una vez que cualquiera de ellos llegue a la Presidencia de la República.

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