Estrategia: Control de insectos perjudiciales mediante un manejo basado en el control cultural y el otro biológico por conservación

En un esquema de producción agrícola en que el objetivo es incrementar al máximo la productividad de un cultivo mediante la obtención del mayor rendimiento, pero con la mínima inversión, es fundamental basar el control de las plagas en un manejo de tipo preventivo; además es recomendable buscar que los enemigos naturales de los insectos dañinos realicen su acción natural y colaboren en su manejo. El control de las plagas por sí solo no origina incremento en el rendimiento, pero en muchas ocasiones es determinante para que se pueda obtener el rendimiento potencial de un cultivo y con la cantidad adecuada.

El maíz es afectado por diferentes insectos plagas (que en determinadas condiciones pueden disminuir en forma significativa el rendimiento y la calidad de la producción), sin embargo, las plagas clave que influyen temporada tras temporada en el daño del cultivo y/o incrementan el costo del cultivo están bien definidas; de acuerdo con la filosofía del Manejo Integrado de Plagas (MIP), es contra esos organismos nocivos que se deben enfocar las estrategias de manejo, naturalmente sin perder de vista el resto de los organismos perjudiciales (Byerly y Nava, 1986). El MIP es preventivo para que sus acciones sean oportunas. Se tiene que diseñar desde el momento en que se decide el establecimiento del cultivo, ya que si se espera a tener los problemas enfrente generalmente se tendrá que recurrir a la última instancia, el control químico.

Es muy importante tomar en cuenta la importancia que ofrecen las diferentes labores y aspectos del manejo agronómico en la protección vegetal del maíz (control cultural), ya que si estás se realizan de manera adecuada, se tendrá la posibilidad de un cultivo libre de daño de importancia económica y con una inversión mínima para el control fitosanitario. Hay que recordar que el valor de la producción del maíz no ofrece mucho margen para invertir en el control de las plagas, menos si se recurre al control químico con insecticidas convencionales.

A continuación se describen algunas labores agronómicas que tienen un efecto directo con la sanidad del cultivo, después se da una descripción de la biología y hábitos de los principales insectos plaga del maíz y las indicaciones para su manejo, incluyendo sugerencias de control químico y, por último, se describe la importancia del control biológico por conservación de enemigos naturales y como se puede aprovechar.

Medidas de control cultural de insectos plaga en maíz
  • Selección y preparación del terreno. Desde el punto de vista fitosanitario una buena selección y preparación del terreno, proporciona un punto firme de partida. Se debe evitar seleccionar terrenos altamente infestados con maleza, sobre todo del tipo perenne, especialmente con zacate Johnson que es una importante hospedera de las chicharritas transmisoras del espiroplasma que causa el achaparamiento del maíz.
  • Selección del híbrido a sembrar. La selección del cultivar o genotipo a sembrar es de gran impacto en el aspecto agronómico y en el fitosanitario. La resistencia genética de cada material hacia una plaga determinada es diferente. Se recomienda emplear variedades que presentan resistencia (tolerancia) a problemas fitosanitarios como el achaparamiento producido por un patógeno que transmiten las chicharritas y otras como el carbón común o huitlacoche, que puede ser favorecido por el daño de insectos que se alimentan de los elotes en formación .
  • Fecha de siembra. La época de siembra influye decididamente en el éxito de un cultivo. Sembrar fuera de la fecha recomendada trae como consecuencias riesgos mayores en la producción por la presencia de plagas y disminución de los rendimientos por factores climatológicos. En la región norte de Sinaloa, la fecha de siembra abarca desde septiembre a diciembre, sin embargo, las siembras tempranas (en septiembre) tienen mayor posibilidad de ser infestadas con plagas de principio de temporada, como el gusano trozador, las chicharritas y el trips, y las siembras tardías de diciembre pueden ser afectadas por poblaciones altas de gusano cogollero y elotero, chinches apestosas y/o heladas.
  • Densidad de siembra. Cantidades menores de plantas a las recomendadas, ponen en riesgo la buena producción del cultivo en donde se presentan problemas de ataques de insectos, como el gusano trozador, que disminuye la cantidad de plantas por superficie. Por el contrario, altas densidades de siembra y de planta alta, además de significar un costo irredituable (el rendimiento no se incrementa), favorecen un microclima, de mayor humedad residual y con ello se favorece a las enfermedades de tipo fungoso.
  • Fertilización. Dosis excesivas de fertilizante originan muchas veces plantas con excesivo desarrollo de follaje, con una alta producción de aminoácidos que favorecen una alta incidencia de plagas insectiles de hábitos defoliadores y del hongo que provoca el carbón común; sin embargo, la sobrefertilización no incrementa el rendimiento (CABI, 2000).
  • Riegos. La presencia de humedad influye en la presencia y abundancia de insectos, más que nada en insectos que habitan en el suelo (o que pasan gran parte de su ciclo biológico en él), como el gusano cogollero, los grillos, la araña roja, los trips, etcétera; las condiciones secas o áridas son preferidas por estas especies de insectos. Naturalmente el exceso de humedad también afecta negativamente al cultivo y puede favorecer la presencia de enfermedades.
Descripción y manejo de los insectos plaga de importancia económica del maíz en el norte de Sinaloa

Gusano trozador Peridroma saucia (Hubner). En la etapa dañina el gusano trozador es una larva rechoncha y de color gris sucio con tonalidades café oscuras, que llegan a medir arriba de tres cm de longitud; se les encuentra enroscadas en el suelo, cerca de las plántulas afectadas. En estado adulto son palomillas de tamaño medio, de aproximadamente 2.5 cm y de colores oscuros; depositan los huevecillos uno a uno o en pequeños grupos en las plántulas del cultivo, en maleza o residuos vegetales. Los huevecillos eclosionan en cuatro o cinco días, la larva pasa por seis instares en dos a tres semanas y la fase de pupa dura entre siete a 10 días en verano.

El daño del gusano trozador es de importancia durante los primeros 30 días de cultivo, sin embargo el daño principal lo ocasiona en las primeras dos semanas; el insecto corta las plantitas por las noches a la altura del nivel del suelo, en manchones o en “focos de infestación”, por lo que es necesario inspeccionar el cultivo en forma rápida una vez cada cinco días, durante las primeras cuatro semanas. Para confirmar la presencia de la plaga es necesario encontrar las larvas en la base de las plantas atacadas o en las que se encuentren a los lados.

El control químico se sugiere cuando el número de plantas trozadas en 10 m sea igual o menor a seis plantas promedio por metro lineal (la densidad de plantas recomendada). En todo caso, es importante registrar un promedio de la densidad de plantas establecidas por hectárea al momento en que ya se registró la nacencia completa del cultivo, para evaluar la importancia del daño de ésta y/o otras plagas del suelo.

El tratamiento de la semilla con insecticidas sistémicos, sólo se sugiere cuando los lotes tengan antecedentes de infestaciones fuertes de esta plaga o hayan permanecido ociosos el ciclo anterior; si no es así se sugiere realizar aspersiones con clorpirifos 480 gramos de ingrediente activo/ha (gia/ha) o thiodicarb 375 gia/ha por la tarde con equipo terrestre, dirigidas a la base de las hileras de planta o con cebos envenenados a base de carbaril o paratión metílico, y solo en los focos de infestación.

Para el tratamiento de la semilla se sugiere tratar el 50% de la semilla; posteriormente revolverla con el otro 50% de la semilla no tratada para que, al momento de la siembra, si el insecto trozador u otros, ataca una planta sí se intoxique. Siguiendo esta recomendación se obtiene un ahorro del 50% del costo del insecticida.

Trips caliothrips phaseoli (Hood), Frankiniella spp. El trips adulto mide aproximadamente un milímetro de largo y es de color gris oscuro. Los huevecillos son depositados en el envés de las hojas, después de cuatro o cinco días emergen las ninfas, las cuales son blancas y pasan por cuatro instares; en los primeros dos tienen mayor actividad y se les encuentre en el follaje, luego caen al suelo para pasar allí el tercer o cuarto instar.

El daño de trips retrasa el desarrollo de las plantas cuando las infestaciones son muy altas, especialmente en periodos de resequedad y temperatura fresca en que las plantas tienen un crecimiento más lento. Como medida preventiva se recomienda sembrar en la fecha recomendada y aplicar los riegos oportunamente. El control químico se recomienda cuando se encuentren arriba de cinco trips por planta chica o si se encuentran colonias densas en el cogollo.

Los trips son depredados por la chinche pirata, la chinche nabis y la chinche ojona.

Pulgón del cogollo Rhopasiphum maidis (Fitch). El adulto del pulgón del cogollo mide aproximadamente 2 mm de largo, con apariencia redondeada y de color azul verde, tiene las antenas y la patas negras, y los cornículos son negros, cortos, gruesos y divergentes. Las formas aladas tienen la vena media trifurcada.

Las plantas infestadas presentan colonias de estos insectos en el cogollo y la parte superior del tallo. Las hojas infestadas adquieren una apariencia moteada, con áreas amarillas o rojas que después se enmielan con las excreciones de la plaga y se tornan negras por el desarrollo del hongo de la fumagina. El daño que provoca el insecto retrasa el crecimiento y puede reducir en un 30% el rendimiento.

Es importante considerar la cantidad de fauna benéfica que ataca a esta plaga, como la crisopa, las catarinitas y la avispita lisiflefus principalmente, pues cuando se encuentran en altas poblaciones son capaces de mantener bajo control a la plaga.

El control químico se sugiere aplicarlo la detectar colonias densas de la plaga en el cogollo y/o en el tallo, que propicien la presencia inicial de fumagina en plantas chicas.

Gusano cogollero Spodoptera frugiperda (J. E. Smith). Las larvas con poco tiempo de emergidas son amarillas con la cabeza oscura, las larvas grandes son color café grisáceo, con tres líneas longitudinales más claras, llegan a medir alrededor de 3.5 cm de largo y con la cabeza café clara, el adulto mide 3.0 cm con las alas extendidas, es de color café grisáceo, oviposita en el envés de las hojas en grupos de 100 o más huevecillos, los cuales cubre con escamas de su cuerpo. Los huevecillos eclosionan de tres a cinco días. Las larvas al nacer se alimentan de un área foliar reducida, pero en los días siguientes se distribuyen a las plantas vecinas, estableciéndose en el cogollo. Tienen hábitos canibalísticos, por lo que a partir del tercer instar sólo se observa una larva por cogollo; pasan por tres instares por semana en verano; pupan en el suelo en una celdilla y siete días después emerge el adulto.

Este insecto es considerado la plaga más importante del maíz. Generalmente se presenta en poblaciones elevadas, sobre todo en siembras tardías de diciembre y su daño retrasa el desarrollo del cultivo cuando ocurre hasta los 50 cm de altura. En infestaciones tardías puede barrenar el tallo de la planta y dañar las espigas, y al elote.

Antes de optar por el control químico se requiere inspeccionar la incidencia de fauna benéfica que se alimenta de huevecillos y larva de la plaga, como la chinche pirata, la chinche nabis, las chinches asesinas, las crisopas y las catarinitas, ya que en poblaciones altas ayudan a reducir las poblaciones de plaga.

El control químico se sugiere al observar un 20% de plantas infestadas con larvas de segundo instar o menores.

Gusano elotero helicoverpa zea (Boddie). Las larvas pequeñas tienen la cabeza de color negro y el resto del cuerpo de color blanco hialino, con numerosas cerdas; en el tercer instar son predominantemente de color café y en ocasiones de color verde, con líneas longitudinales de color blanco, crema o amarillo; al final de su desarrollo pueden medir hasta 4 cm de largo. Estas poseen cinco pares de patas anteriores.

Los adultos son palomillas de color café ocre con marcas irregulares más oscuras en las alas anteriores y miden 2.5 cm de largo y más de tres cm de extensión alar. Los huevesillos son depositados uno a uno en los estigmas del jilote y eclosionan dos o tres días después. A pesar de que puede haber decenas de huevesillos por jilote al final generalmente sólo queda una larva que se alimenta de los granos en formación, ya que las larvas de tercer instar son de hábitos cabalísticos. El período larval dura un promedio de 16 días y la fase de pupa transcurre en nueve días aproximadamente.

El insecto daña los granos del ápice del elote y propicia la presencia de otros insectos plaga como nitidúlidos y la mosquita pinta. Puede llegar a causar pérdidas del 10 al 30%, sin embargo, el control químico sólo se sugiere en maíz dulce en la producción de elote.

Se recomienda realizar liberaciones de crisopa y de avispita trichograma para el control biológico. Los huevecillos y las larvas son depredads por el chinche pirata, la cinche ojona, la chinche asesina y la chinche nabis.

Chinches apestosas Nezara viridula (L) y Euschistus servnus (Say). El adulto de N. viridula es de color verde, por lo que se conoce como chinche verde; y mide alrededor de 1.5 cm de largo, puede presentar una hilera de tres, cinco o siete manchitas claras más o menos equidistantes en los límites del pronoto. Las ninfas son de color oscuro, con cuatro hileras de manchas blancas bien definidas en el abdomen.

En adulto E. servus es de color café, por lo que se llama chinche café; mide entre 10 y 15 mm de longitud, igual que la chinche verde tiene forma de escudo de cinco lados, razón por la cuál la familia a la que pertenecen se denomina Pentatomidae. Las ninfas de esta especie son de color café claro, negro con café y verde con machas cafés.

Las ninfas y los adultos se alimentan de las partes tiernas de las plantas, al atacar al jilote inyectan toxinas que provocan malformaciones. La etapa crítica del maíz al ataque de esta etapa es cuando el grano está en estado lechoso y el control químico se sugiere cuando se detecte más de un adulto por jílote.

Araña roja Tetranychus spp. El adulto mide alrededor de 0.5 mm de largo, es de color rojo y de forma elíptica. Los huevesillos son depositados en el envés de las hojas, son esféricos y transparentes. A temperatura de 26° C, los huevesillos eclosionan entre cinco o siete días; las arañitas tienen seis patas recién emergidas y miden 0.2 mm de largo, pasan por dos o tres mudas para alcanzar el estado adulto.

El ácaro puede presentarse en el cultivo desde la emergencia, principalmente en ciclos con baja humedad relativa. Las colonias se establecen en el envés de las hojas, donde succionan la savia que producen manchas rojizas por el haz y se secan prematuramente. Altas poblaciones en las bajas inferiores de la planta aparentan deficiencia en el agua de riego, falta de fertilización nitrogenada o haber sufrido quemaduras por bajas temperaturas.

Se sugiere prevenir altas poblaciones de la plaga, mediante la aplicación de riegos oportunos y realizar el control químico cuando la infestación de la plaga cubra arriba del 20% del follaje y el cultivo no haya pasado la etapa de llenado de grano.

Chicharrita del maíz Dalbulus maidis (Delong & Wolcott). Las ninfas son de color amarillo pálido con ojos oscuros. Presentan un par de puntos negros de forma irregular en el margen de los dos últimos tegritos abdominales, desde el segundo al quinto instar. En el quinto instar los paquetes alares se extienden posteriormente en el abdomen. Los adultos varían en longitud de 3.7 a 4.3 mm; tienen el abdomen de color amarillo pálido con manchas pálido con manchas oscuras irregulares. Los huevecillos son ovales, de menos de un 1 mm de largo y 0.2 mm de ancho, las hembras los insertan dentro del tejido vegetal de la planta.

Este insecto se alimenta de la savia de las plantas, sin embargo, su importancia como plaga por que transmite el espiroplasma causante del achaparramiento del maíz. Los adultos, como las ninfas, se presentan en el cogollo de las plantas de maíz en poblaciones que varia de acuerdo al tamaño de las plantas, pero el daño directo es prácticamente nulo. El zacate Johnson es un hospedero altamente preferido por este insecto.

Se recomienda eliminar con tiempo de anticipación las plantas de zacate Johnson próximas al lote a establecer con maíz y sembrar en la éopoca recomendada, mas que nada en octubre y noviembre, así como utilizar los híbridos tolerantes al patógeno que transmite y controlar a la chicharrita al detectar altas poblaciones y las primeras plantas con achaparramiento.

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