Algunas sugerencias para su aplicación

En la investigación básica, la diferencia entre el rendimiento potencial de una especie de cultivo y lo obtenido comercialmente se denomina frontera agrícola, la cual constituye el reto principal del investigador al diseñar sus programas de trabajo y buscar los diferentes enfoques mediante los cuales se puede alcanzar el máximo rendimiento probable.

Entre el rendimiento experimental y el comercial hay una diferencia más, la cual se asume como meta a alcanzar mediante la adopción de las tecnologías disponibles.

Finalmente, el rendimiento promedio regional está determinado por el índice de uso de tecnologías, el grado de inversión en el cultivo, las condiciones de clima para cada ciclo, etc., lo que debe servir de base a la hora de tomar decisiones políticas respecto a impulsar un determinado cultivo o desestimularlo, en función del mercado, la agroindustria, la capacidad de procesamiento o almacenamiento, etc.

En el caso del maíz, el potencial identificado en el Valle del Fuerte, bajo condiciones ideales de clima, suelo, agua y tecnologías es de 18 toneladas por hectárea, mientras el mejor rendimiento reportado es de 14.8 toneladas y el promedio del ciclo anterior fue de 8.9 toneladas por hectárea, lo que significa que el cultivo aun tiene una frontera agrícola por explotar y mucha tecnología por aplicar a nivel comercial, especialmente en predios pequeños de productores de medios y bajos recursos.

En la búsqueda de un incremento del rendimiento se han probado diferentes alternativas, entre las que figuran la preparación del terreno, ajustes a las fechas de siembra, dosis de fertilización, híbridos de mejor potencial productivo, calendarios y métodos de riego, así como control eficiente de malezas, plagas y enfermedades, además del manejo de equipos de cosecha para hacer una mejor recolección.

En cuanto al método de siembra, la Fundación Produce Sinaloa, Zona Norte, ha venido evaluando diferentes alternativas de arreglo topológico de las plantas.

Diferentes evaluaciones oficiales y privadas apuntan a que el mejor desarrollo de las plantas del maíz se presenta con densidades de población de 70-75 plantas por hectárea, distribuidas en surcos separados a 80 centímetros, con 6-7 matas por metro.

La opción evaluada por Fundación Produce sugiere un nuevo arreglo topológico para establecer doble hilera de plantas a 20 centímetros y separación de camas de 80, lo que significa que en una distancia de 0.80 metros hay dos hileras de plantas, mientras en el método tradicional hay una sola.

Al respecto, Juan Hernández González, gerente técnico de la Fundación Produce Sinaloa, Zona Norte, asegura en una publicación oficial del organismo que: Con este método se puede sembrar una cantidad igual o mayor de semilla a la utilizada bajo el sistema de siembra convencional, pero con una distribución más uniforme del espacio entre las plantas, reduciendo los espacios vacíos entre hileras. El método hace posible incrementar hasta un 25% la cantidad de semilla, pero siempre procurando una distribución que no reduzca la separación entre plantas a una distancia menor a 20 cm. hacía cualquier lado.

¿Cuál es el fundamento principal de este método?

Reducir el efecto de la competencia natural por el espacio, el agua y los nutrientes. En la medida que podamos cumplir con estos requisitos será la respuesta productiva del cultivo de maíz. Además, cuando tenemos una mejor cobertura del área foliar en la superficie del cultivo, se reducen también los problema de maleza, asimismo esta cobertura capta una mayor cantidad de luz que resulta en una mayor fotosíntesis que corresponde en una mayor producción por unidad de superficie.

Esta tecnología se ha venido ajustando desde hace años en centros de investigación, principalmente en Arizona, Estados Unidos, donde además del maíz se ha venido trabajando con otros cultivos como fríjol, cacahuate, soya, algodón y otros más han demostrado mayor potencial de rendimiento, con incrementos que fluctúan desde un 5 hasta un 20%.

A nivel regional los primeros resultados no fueron favorables durante el ciclo otoño-invierno 1999-2000, debido a problemas de manejo, principalmente de muy altas densidades de siembra.

De tal forma se ha determinado que densidades de siembras de 125 mil semillas por hectárea es la más adecuada, lo que debemos demostrar ahora es con que separación entre hileras podremos obtener el mayor rendimiento.

A partir del segundo año de pruebas todos los híbridos sembrados en doble hilera han superado el rendimiento que cada uno ha tenido en el método de hilera sencilla, pero es necesario hacer notar que no todos los híbridos responden en igual medida a este sistema de producción, ya que esto depende de la genética y la fenología de cada material.

Fertilización. El manejo de la fertilización se puede hacer en presiembra o en la siembra, evitando fertilizar al hilo de la siembra, ya que si la semilla queda en contacto con el fertilizante afecta la germinación.

Manejo de la siembra

El Ing. Enrique Caballero Obscura, director general de Monosem de México S.A., empresa que participó en la evaluación realizada por Fundación Produce, asegura que el método tiene potencial, pero exige algunas modificaciones a los equipos y sistema tradicional de manejo.

Destaca principalmente la necesidad de hacer una eficiente preparación del suelo, dejándolo mullido y limpio para que la sembradora trabaje sin problemas.

La sembradora coloca la semilla a “tres bolillo”, con variaciones en función de las condiciones del suelo.

Después de la preparación y la marca es necesario “descopetar” el lomo del surco, mediante el paso de un bolillo, cadena o “pata de mula”, que haga más ancho el lomo del surco, de modo que puedan pisar bien las dos ruedas de la sembradora, las cuales se han ajustado a una distancia mínima de 20 centímetros para la doble hilera.

El método tiende a parecerse al sistema “tres bolillo”, que implica la colocación en acomodo triangular de las semillas, aunque no llega a conseguirse perfecto, pues para ello se tiene que hacer un ajuste a los engranes de cada una de los botes de siembra y la modificación del equipo ciertamente requiere una inversión adicional.

Prácticamente se necesita hacer dos máquinas en una con un kit gemelo, ya que los surcos siguen estando separados a 80 cm y sobre el lomo se tiran dos hileras de plantas a 20 cm cada una quedando 60 cm de fondo de surco, lo que a su vez hace necesario utilizar tractores de llanta más angosta para las labores de cultivo subsiguientes.

De esta manera, mientras en el método de siembra convencional de surcos a 80 centímetros se depositan 8 semillas por metro, en el de doble hilera se colocan de 9.5 a 10 semillas, es decir, aproximadamente 5 semillas por metro a cada lado del lomo del surco, sin que una quede frente a la otra en ambas hileras.

Aquí es importante destacar, agrega el Ing. Caballero Obscura, que el método da mejores resultados con maices de hoja erecta, de los cuales casi todas las compañías semilleras tienen por lo menos un híbrido.

En cuanto al manejo del agua de riego, la Fundación Produce estima que no hay diferencias con un manejo de riego para doble hilera que para hilera sencilla.

Cosecha: Al cosechar las siembras con separación entre hileras de 40 cm. La trilla tiene que hacerse sólo con cinco picos y no con los seis, ya que si entra con los seis picos va arrollando una de las hileras de cosecha.

Los resultados comerciales evaluados el ciclo anterior mostraron diferencias de rendimiento desde 5 al 10% del testigo respecto al nuevo método, lo que se traduce en incrementos de 800 a 1,200 kilogramos por hectárea, dependiendo del tipo de híbrido y la eficiente colocación de la semilla en el surco, y por supuesto, el manejo que el productor de a su cultivo.

Además de las 5 parcelas que oficialmente estableció la Fundación Produce Zona Norte en el Valle del Fuerte, Monosem de México trabajó con un equipo adaptado para doble hilera en el establecimiento de 38 parcelas establecidas bajo ese método, donde los rendimientos, en todos los casos fueron superiores al testigo de una sola hilera de semilla en el surco.

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