{"id":1655,"date":"2015-04-09T18:43:29","date_gmt":"2015-04-10T00:43:29","guid":{"rendered":"http:\/\/bancoinfo.panorama-agro.com\/?p=1655"},"modified":"2015-04-16T16:34:16","modified_gmt":"2015-04-16T22:34:16","slug":"picudo-del-algodonero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/panorama-agro.com\/?p=1655","title":{"rendered":"Picudo del algodonero &#8211; Informaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h5>Descripci\u00f3n morfol\u00f3gica<\/h5>\n<p><strong>Huevo.<\/strong> Una hembra de Anthonomus grandis deposita de 100 a 300 huevecillos, los huevos reci\u00e9n depositados son de color blanco lechoso, posteriormente se tornan caf\u00e9; de forma ligeramente ovalados de aproximadamente 0.85 mm en longitud (Alonso, 1983). Estos son depositados en forma individual en cuadros y cuando estos escasean en bellotas peque\u00f1as, donde pueden depositar varios.<\/p>\n<p><strong>Larva.<\/strong> El cuerpo es rugoso, curveado y de color blanco, la c\u00e1psula cef\u00e1lica y las partes bucales son de color caf\u00e9. Las larvas carecen de patas y pasa por cuatro estadios (V\u00e1zquez, 1998).<\/p>\n<p><strong>Pupa.<\/strong> Reci\u00e9n formada es de color blanco, posteriormente, se torna de color marr\u00f3n. Su tama\u00f1o varia de 0.95 a 1.27 mm de longitud (Alonso, 1983; Pacheco, 1985; Mart\u00ednez et al., 2002).<\/p>\n<p><strong>Adulto.<\/strong> El adulto mide de 10 a 12.7 mm de longitud, es de color caf\u00e9 rojizo, el cual cambia con la edad a un color pardo obscuro. Sus alas anteriores o \u00e9litros son duras con l\u00edneas paralelas que cubren completamente el abdomen, el segundo par de alas son gris\u00e1ceas y se encuentran plegadas bajo el primer par. Posee un pico delgado y curvo que mide de 3 mm a 9 mm de longitud (Pacheco, 1985).<\/p>\n<p>Como car\u00e1cter taxon\u00f3mico distinguible, en el f\u00e9mur de las patas anteriores tiene dos dientes o espuelas, el interior es m\u00e1s largo que el exterior; en las patas medias s\u00f3lo tiene un diente (Pacheco, 1985).<\/p>\n<h5>Biolog\u00eda<\/h5>\n<p>Los huevos del picudo del algodonero incuban en un tiempo promedio de tres a cuatro d\u00edas, la larva para completar sus cuatro estadios larvales necesita de seis a ocho d\u00edas, la pupa cumple su desarrollo de seis a siete d\u00edas y los adultos logran vivir un promedio de 30 d\u00edas (Sifuentes, 1978; V\u00e1zquez, 1998; Alonso, 1983; Pacheco, 1985; Mart\u00ednez et al., 2002).<\/p>\n<p><strong>Epidemiolog\u00eda.<\/strong> El picudo del algodonero adulto pasa el invierno en hibernaci\u00f3n o &#8220;diapausa&#8221; sin alimentarse, y regresa al algod\u00f3n a principios de la primavera del a\u00f1o siguiente. La hibernaci\u00f3n por lo general ocurre cerca o sobre residuos de la cosecha, as\u00ed como tambi\u00e9n, en bordes de las \u00e1reas protegidas presentes en la periferia de los campos de algod\u00f3n (Garza y Ter\u00e1n-Vargas 2001).<\/p>\n<p>La temperatura \u00f3ptima para el desarrollo de los estados inmaduros de A. grandis fluct\u00faa en el rango de 15\u00b0C a 35\u00b0 C. A una temperaturade 15 \u00b0C el desarrollo de la fase inmadura requiere 281.8 grados d\u00eda; el huevo, larva y pupa, necesitan 49.6, 189.0 y 43.2 grados d\u00edas respectivamente. Al incrementar la temperatura el ciclo biol\u00f3gico se acorta; de tal manera que a 25\u00b0C se requieren 207.3 grados d\u00eda para completar esta fase, el huevo requiere 29.6, la larva 141.7 y la pupa 36.0 grados d\u00eda respectivamente, (Greenberg et al., 2005)<\/p>\n<p><strong>Da\u00f1os.<\/strong> Los adultos, hembras y machos, perforan botones florales (Cuadros) y bellotas para alimentarse; la hembra despu\u00e9s del periodo de preoviposici\u00f3n realiza una perforaci\u00f3n con las mand\u00edbulas y coloca sus huevos dentro de botones florales de 7 mm de di\u00e1metro, o cuando \u00e9stos escasean deposita sus huevos en bellotas reci\u00e9n formadas, posteriormente tapa el orificio con una sustancia pegajosa de color blanco lechoso, secretada por las gl\u00e1ndulas accesorias (Norato, 2005; Alonso, 1983; Pacheco, 1985). No obstante, el da\u00f1o econ\u00f3mico lo efect\u00faa el estadio larvario al alimentarse de las anteras, polen o fibra de las semillas en formaci\u00f3n (Mart\u00ednez et al., 2002; \u00c1vila y Ter\u00e1n, 1993). Los cuadros da\u00f1ados y bellotas peque\u00f1as se caen; las bellotas grandes permanecen en la planta, pero son de mala calidad.<\/p>\n<p><strong>Mecanismos de dispersi\u00f3n.<\/strong> En zonas \u00e1ridas los adultos pueden dispersarse grandes distancias (72 km), as\u00ed como tambi\u00e9n, por el comercio internacional principalmente de semillas y productos derivados del algod\u00f3n, otros factores de dispersi\u00f3n son los humanos, los veh\u00edculos y el trasporte de equipo usado para la cosecha del cultivo de algod\u00f3n.<\/p>\n<h5>Hospederos<\/h5>\n<p>El principal hospedero de <em>A. grandis<\/em> es el algod\u00f3n, incluyendo <em>Gossypium barbadense<\/em> (Pima algod\u00f3n), <em>G. hirsutum<\/em> (Algod\u00f3n), tambi\u00e9n se reportan g\u00e9neros silvestres.<\/p>\n<h5>Distribuci\u00f3n<\/h5>\n<p><strong>Distribuci\u00f3n de hospederos en M\u00e9xico.<\/strong> El picudo del algodonero<em> A. grandis<\/em> es originario de Mesoam\u00e9rica. El primer esp\u00e9cimen se recolect\u00f3 por primera vez en el estado de Veracruz, M\u00e9xico (Reyes-Rosas et al., 2007). Actualmente, se conoce que <em>A. grandis<\/em> se encuentra en todo el pa\u00eds, debido a la gran cantidad de hospederos distribuidos en varios estados de la Rep\u00fablica Mexicana. En el Sur de Tamaulipas, el picudo del algod\u00f3n se encuentra todo el a\u00f1o, debido a la ausencia de un invierno definido (Garza y Ter\u00e1n-Vargas 2001).<\/p>\n<p><strong>Distribuci\u00f3n mundial.<\/strong> A. grandis es una plaga que presenta una amplia distribuci\u00f3n en el continente Americano, debido al comercio del cultivo del algod\u00f3n y a la gran cantidad de plantas hospederas silvestres que utiliza para su desarrollo (Allan et al., 2009; Cross et al., 1975; Burke et al., 1986).<\/p>\n<h5>Importancia de la plaga<\/h5>\n<p>Con base en la importancia de producci\u00f3n agr\u00edcola de algod\u00f3n hueso (<em>G. hirsutum<\/em>) en M\u00e9xico. La superficie promedio por a\u00f1o que estar\u00eda en riesgo asciende a 96,202.69 hect\u00e1reas, aproximadamente, que produce 340,874.31 millones de toneladas, con un valor de producci\u00f3n de 1\u2019899,319.92 millones de pesos.<\/p>\n<p><strong>Estatus cuarentenaria de la plaga en M\u00e9xico. <\/strong>Con base en las determinaciones establecidas, se categoriza como plaga nativa y ampliamente distribuida en M\u00e9xico (Jones et al., 1989; Pacheco-Covarrubias, 1992; EPPO, 2006).<\/p>\n<p><strong>Importancia econ\u00f3mica de la plaga. <\/strong>A. grandis causa graves p\u00e9rdidas en su principal hospedero, el cultivo del algod\u00f3n, \u00e9stas se dan a partir de que se producen los primeros cuadros susceptibles, 36 d\u00edas despu\u00e9s de la siembra, en esta etapa, el picudo da\u00f1a un cuadro por 26.7 producidos (3.7%) en 1 m2, y despu\u00e9s de 70 d\u00edas el da\u00f1o se incrementa a un cuadro por 4.7 producidos\/m2. Esto significa que de mediados a finales de la temporada el da\u00f1o se incrementa en un 21.3%. (Garza y Ter\u00e1n-Vargas, 2001).<\/p>\n<h5>Estrategias de vigilancia epidemiol\u00f3gica<\/h5>\n<p><strong>Trampas.<\/strong> Se deben utilizar trampas, con la finalidad de cuantificar las poblaciones, determinar los lugares de invernaci\u00f3n, detectar las primeras invasiones al cultivo y, con base a la captura, realizar medidas de control. Con fines de monitoreo colocar una trampa cada 20 hect\u00e1reas, en las orillas de los predios, canales, caminos y \u00e1reas no cultivadas; para un trampeo masivo se sugiere usar una trampa cada 2 hect\u00e1reas de cultivo (SAGARPA 1997). Es importante mencionar que el trampeo mediante el uso de la feromona de agregaci\u00f3n deber\u00e1 efectuarse antes del inicio de la producci\u00f3n de los botones florales (cuadros), o bien al final del ciclo con la finalidad de reducir la poblaci\u00f3n para el siguiente ciclo agr\u00edcola. La eficiencia de la feromona disminuye considerablemente cuando hay producci\u00f3n de botones florales.<\/p>\n<p><strong>Muestreo.<\/strong> Una vez establecido el cultivo, el da\u00f1o de <em>A. grandis<\/em> ocurre en botones florales o en bellotas al inicio de la temporada de cultivo.Por lo tanto, para detectar el da\u00f1o por oviposici\u00f3n o alimentaci\u00f3n, se deber\u00e1 examinar semanalmente al azar un m\u00ednimo de 100 botones florales de 1.0 a 1.5 cm de longitud-del tercio superior de las plantas, as\u00ed como tambi\u00e9n 100 bellotas de un tercio de desarrollo (tomadas de cinco sitios representativos del campo). Adem\u00e1s, cuantificar el n\u00famero de adultos presentes en 100 flores elegidas al azar (Garza y Ter\u00e1n-Vargas, 2001).El muestreo debe iniciarse por las orillas de los predios, sobre todo cerca de los drenes, carreteras o \u00e1reas arboladas.<\/p>\n<h5>Estrategias de control<\/h5>\n<p><strong>Control cultural.<\/strong> De acuerdo a la norma NOM-O26-FITO-1995 (SAGARPA, 1997) los productores de algod\u00f3n est\u00e1n obligados a cumplir las fechas de siembra, defoliaci\u00f3n y\/o desecaci\u00f3n, cosecha, desvare y barbecho, que la Delegaci\u00f3n Estatal o Regional de la SAGARPA establezca a trav\u00e9s del paquete tecnol\u00f3gico y programa fitosanitario para el cultivo del algodonero en cada Distrito de Desarrollo Rural.<\/p>\n<p><strong>Desvare y barbecho.<\/strong> Estas actividades se deben de realizar despu\u00e9s de cosechar el cultivo, con el fin de eliminar el reservorio y exponer a las plagas a diversos agentes bi\u00f3ticos y clim\u00e1ticos adversos (Garza y Ter\u00e1n-Vargas, 2001). La primer actividad consistir\u00e1 en el desvare y en un periodo m\u00e1ximo de 15 d\u00edas se deber\u00e1 realizar el barbecho.<\/p>\n<p><strong>Defoliaci\u00f3n. <\/strong>La defoliaci\u00f3n al final de cultivo es una pr\u00e1ctica agron\u00f3mica, realizada con el objetivo de favorecer la cosecha mec\u00e1nica, acortar el ciclo de cultivo, reducir el n\u00famero de aplicaciones de insecticidas. As\u00ed como tambi\u00e9n, para eliminar la fuente de alimentaci\u00f3n del picudo del algodonero, evitando con esto la posibilidad de una generaci\u00f3n extra de la plaga (V\u00e1zquez, 1998).<\/p>\n<p><strong>Trampeo.<\/strong> El picudo del algodonero produce una feromona de agregaci\u00f3n compuesta por dos alcoholes y dos aldeh\u00eddos (Tumlinson et al., 1969). \u00c9sta misma se utiliza para el trampeo del mismo en campo a partir de que la planta tenga entre cuatro y cinco hojas verdaderas. Para ello, se establecer\u00e1n en la periferia de los predios trampas tipo scout o tipo estaca (de aproximadamente 1.5 a 2.0 metros de altura), las cuales contendr\u00e1n un liberador de la feromona,las estacas adem\u00e1s deben ser impregnadas con pegamento o goma (SAGARPA, 1997). Las trampas ser\u00e1n revisadas semanalmente hasta la cosecha. La captura de uno a dos picudos\/trampa o el 5% de da\u00f1o por oviposturas y\/o alimentaci\u00f3n en botones florales ser\u00e1n los par\u00e1metros para decidir la aplicaci\u00f3n del control qu\u00edmico.<\/p>\n<p><strong>Control biol\u00f3gico.<\/strong> En condiciones de campo se ha observado que <em>Catolaccus grandis<\/em> y <em>C. hunteri<\/em> Crawford, presentan un parasitismo de 39.8% y 42.0%, respectivamente; en larvas de tercer instar de <em>A. grandis<\/em> (Cortez-Mondaca et al., 2004; Reyes-Rosas et al., 2007). As\u00ed como tambi\u00e9n, se ha observado que el ectopar\u00e1sitoide <em>Bracon vulgaris<\/em> (Hymenoptera: Braconidae) ejerce parasitismo en la poblaci\u00f3n de <em>A. grandis<\/em> (Ramalho et al., 2009). No obstante, <em>C. grandis<\/em> destaca entre los parasitoides, por su especificidad sobre la plaga y por sus caracter\u00edsticas intr\u00ednsecas que lo hacen un promisorio agente de control, mediante la cr\u00eda masiva y liberaci\u00f3n en campo (Morales y King 1995; Ramalho et al., 2000). La liberaci\u00f3n de <em>C. grandis<\/em> se debe llevar a cabo durante la etapa de fructificaci\u00f3n del cultivo, al detectar las primeras infestaciones; para la cual se deben liberar 1,200 hembras\/semana\/hect\u00e1rea (Vargas-Camplis et al., 2000; Garza y Ter\u00e1n-Vargas 2001).<\/p>\n<p><strong>Control legal. <\/strong>Es una plaga regulada en la NOM-026-FITO-1995, \u201cpor la que se establece el control de plagas del algodonero\u201d y tiene por objeto establecer las regulaciones de car\u00e1cter obligatorio que se deben cumplir para prevenir la dispersi\u00f3n y control del gusano rosado (<em>Pectinophora gosypiella<\/em> Sauders), picudo (<em>Anthonomus grandis<\/em> Boheman) y el complejo gusano bellotero (<em>Heliothis zea<\/em> Bodie y <em>H. virescens<\/em> Fabricius) que afectan al cultivo del algodonero; as\u00ed como las medidas fitosanitarias para evitar la dispersi\u00f3n de estas plagas a zonas libres o de baja prevalencia.<\/p>\n<p><strong>Control qu\u00edmico.<\/strong> Esta actividad consistir\u00e1 en realizar aplicaciones exclusivamente de los insecticidas autorizados por la COFEPRIS (Comisi\u00f3n Federal para la Protecci\u00f3n contra Riesgos Sanitarios) de manera racional, para reducir los niveles de infestaci\u00f3n de la plaga. Las aplicaciones deber\u00e1n efectuarse cuando se tengan de uno a dos picudos\/trampa o el 5% de da\u00f1o por oviposturas y\/o alimentaci\u00f3n en cuadros o bellotas, o bien cuando se encuentren cinco o m\u00e1s adultos en 100 flores (SAGARPA, 1997, Garza y Ter\u00e1n-Vargas 2001).<\/p>\n<h5>Taxonom\u00eda<\/h5>\n<p><strong>Reino: <\/strong>Animalia<br \/>\n<strong>Phylum<\/strong>: Arthropoda<br \/>\n<strong>Clase: <\/strong>Hexapoda (insecta)<br \/>\n<strong>Orden: <\/strong>Coleoptera<br \/>\n<strong>Familia:<\/strong> Curculionidae<br \/>\n<strong>G\u00e9nero:<\/strong> Anthonomus<br \/>\n<strong>Especie:<\/strong> A. grandis<br \/>\n<strong>Subespecie:<\/strong> A. grandis grandis<\/p>\n<h5>Literatura citada<\/h5>\n<p>Showler, Allan T. 2009. Roles of Host Plants in Boll Weevil Range Expansion beyond Tropical Mesoamerica. American Entomologist. Volume 55, Number 4: 234-242.<\/p>\n<p>Alonso, E. J. 1983. Manual fitosanitario de los principales cultivos de la regi\u00f3n lagunera. 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