Heredero de una tradición de agricultores desde su abuelo, Ernesto Cruz es conocido como el mago mexicano en China, donde logró incrementar el rendimiento de maíz a más de 20 toneladas por hectárea, partiendo de un promedio de 4.0, pero dice que ahora la meta es llegar a las 30 toneladas, en las condiciones del noroeste mexicano, donde a la cabeza de su equipo de agrónomos en la empresa Atider, ha superado las 24 toneladas en riego.

De visita en los Mochis, platicó con el periodista Adoniván Reyes Figueroa para su programa El Campo, que se transmite por internet.

Con el permiso del autor, reproducimos aquí una síntesis de su charla, por considerar que es un aliciente para los productores de maíz de Sinaloa, donde el rendimiento promedio el ciclo 2018-2019 fue de 12.24 toneladas por hectárea, con predios que ya alcanzan las 16 toneladas, pero donde el precio del grano obliga a más rendimiento para obtener una utilidad razonable.

ARF. ¿Cómo surge el proyecto del maíz de alto rendimiento?

EC. Nosotros empezamos hace 30 años, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio y que nos dijeron que o producíamos más o tendríamos que salir del mercado. A partir de esa fecha tomé el reto y decidí irme a Estados Unidos para aprender el manejo del maíz. Debo decir que vengo de una familia de agricultores mi abuelo era agricultor, mi papá era agricultor y yo soy agricultor.

Como ustedes saben, en Jalisco la mayor parte de la superficie es de temporal y como es de suponerse con el TLC estaríamos condenados a desaparecer porque nuestros rendimientos eran de apenas 4 toneladas por hectárea, de modo que el primer reto era duplicar, obtener 8 para lo cual teníamos que tener la mente abierta ya que la principal limitante para emprender una actividad nueva es estar dispuesto a cambiar. Fuimos prueba y error y retando al rendimiento un poco más cada ciclo y para el año 2002 estuve a menos de 200 kg del récord mundial.

Pero aunque ya lo habíamos demostrado, en México no me hicieron caso, pero algunas gentes de la República Popular China se dieron cuenta y me invitaron a trabajar para allá, pero yo iba solamente por un año. Ellos me lo dijeron vas a estar un año, quizá dos años y en cuanto aprendamos todo lo que sabes, sigues haciendo siendo amigo de China pero este es un negocio y ya sabemos cómo son ellos para copiar. Yo tenía mis dudas si los conocimientos que había adquirido y la tecnología que había desarrollado realmente podían funcionar en condiciones completamente diferentes a las de Jalisco pero se dieron las cosas y en el primer ciclo de 2004- 2005 el rendimiento de 4 toneladas lo subimos a 8, pero eso nos obligó a muchísimos cambios en la agricultura.

Me tocó empujar el proceso del cambio tecnológico porque sabrán ustedes que los tractores más grandes en China eran de 40 caballos y no se conocían sembradoras de precisión, ni fertilizadoras, trilladoras, ni subsuelos. La agricultura estaba en un gran atraso. Aparte de eso, cuando el 2008 murió mi padre me regresé a México y fundé la empresa ATIDER, con la idea de transferir a los productores la tecnología que habíamos desarrollado allá, pero en 2011 China había empezado a importar mucho grano Y me llamaron nuevamente del Comité Central del Partido y el Ministerio de Agricultura de China y en 2012 el gobierno empezó a jalar a muchos especialistas de diversas partes del mundo que decían que por las condiciones de clima y suelo no se podía pensar en más de 15 t por hectárea.

Andaban, argentinos, estadounidenses, brasileños, franceses australianos de todos lados y gracias a Dios me tocó alcanzar el récord nacional ese año con 22.3 toneladas por hectárea. Ahí empezó el huracán porque me contrató el Ministerio de Agricultura y empecé a desarrollar mi tecnología y lo que iba a ser un año se convirtió en 13 años de estar allá y gracias a Dios las cosas se han dado de modo que he tenido la oportunidad de llevar a ingenieros mexicanos a China para abrirles la visión y que se capaciten.

Este año estamos en el umbral de un nuevo récord mundial estamos esperando que el cultivo de punto de cosecha. Estamos hablando de una superficie de 1,200 hectáreas de temporal y esperamos pasar las 16 toneladas por hectárea y en el sistema de riego vamos por 28 toneladas, pero en otro sistema de siembra intensivo y otra tecnología esperamos alcanzar las 43 toneladas por hectárea.

ARF. ¿Cómo se le hace para llegar a estos niveles de rendimiento?

EC. Lo primero es la pasión y tener la voluntad de que si te caes te tienes que levantar porque nadie nace enseñado. El único que no comete errores es el que nunca hace nada, pero con disciplina, mucha pasión, mente abierta y prepararse para vivir dentro de la parcela.

Mi lema siempre ha sido: si un ranchero lo puede ser, otro lo puede mejorar.

ARF. ¿De dónde parten ustedes para implementar el modelo que están aplicando?

EC. Tenemos un sistema que le llamamos los 24 pasos para el alto rendimiento en maíz, donde establecemos que lo más difícil es que el agricultor crea que lo puede lograr porque él es quien lo va a hacer y por eso lo más complicado del sistema es que el agricultor lo crea y ponernos a trabajar juntos para aprender juntos y aplicar la tecnología, ese es el primer paso. El segundo es que el agricultor solo no puede, tiene que estar integrado y necesita primero tener un mercado, financiamiento, insumos efectivos, suficientes y oportunos, tener servicios, tecnología para poder desarrollarse y necesita tener un servicio de asistencia técnica para trabajar juntos y aprender juntos e ir mejorando los puntos débiles.

Comenzamos con un diagnóstico agrícola en función del suelo, la planta y el ambiente para identificar cuáles son los factores limitantes en cada predio y la cuestión genética de las variedades, la resistencia o la susceptibilidad a las enfermedades que se presentan y las características del mercado al que se pretende. El tercer tema es el de los insumos porque si no los tienes no puedes avanzar.

En lo que trabajamos mucho es en las prácticas de manejo porque es el agricultor el que tiene el poder de decidir porque nosotros no hablamos de paquetes tecnológicos. Nosotros hablamos de condiciones particulares, productores particulares, pero sobretodo de una meta de rendimiento particular. Ponemos una meta de rendimiento y sobre esa meta de rendimiento planeamos hacia atrás en base a las condiciones particulares del diagnóstico y así construimos el proyecto de trabajo. Hacemos mucho énfasis en el patrimonio del agricultor que es su parcela, por lo que tenemos que desarrollar un sistema que no sea solamente sacarle y sacarle a la parcela, un círculo vicioso que siempre hay que poner más insumos y siempre más gasto, más gasto y sacarle lo mismo. Algo que hacemos nosotros con el diagnóstico es ver qué condiciones de suelo tiene y que tengo que hacer para construir la fertilidad del suelo para a mediano plazo utilizar menos fertilizantes, bajar los costos, mejorar la labranza, mejorar la eficiencia y entonces si enriquecer el patrimonio del agricultor y caminamos hacia una agricultura ambientalmente amigable eso es algo muy importante, básicamente lo que hacemos.

ARF ¿Qué opina de la mínima labranza en este esquema?

EC. Son dos cosas, primero necesitamos analizar la condición particular del terreno, entendiendo que la materia orgánica es buena para todas las condiciones y el agua también, pero necesitamos hacer trajes a la medida, obviamente permite disminuir costos y tenemos que subir la materia orgánica del suelo, eso no está en discusión, sin embargo, tenemos que diagnosticar la condición particular. Hay metodología y equipos para medir el grado de compactación (el Penetrómetro), pero más que hablar de cero labranza yo haría labranza de conservación en la cual en base a un diagnostico lo primero que debe hacer un agricultor es ver hasta donde crecen sus raíces. Las plantas no dicen mentiras, entonces, vayan a su parcela y analicen hasta donde profundiza su raíz y lo que yo les digo es que si queremos producir 10, 12, 15 toneladas, necesitamos sistemas radiculares de 30 ó 40 cm, pero si queremos ir a 17,20,22 toneladas, necesitamos sistemas radiculares de al menos un metro y si queremos ir a producciones arriba de 28,30, toneladas nuestro sistema de radiculares tiene que ser de metro y medio de profundidad.

Partamos de un análisis de cada parcela. Yo estoy completamente de acuerdo con la labranza de conservación, la practico desde hace 20 años pero mi sistema es a base de labranza vertical y cuando tenga la suficiente materia orgánica voy a cambiar a labranza cero, pero eso yo creo quizás 20 años más me faltan para llegarle, pero estoy de acuerdo que debe haber más que una labranza mínima, una labranza de conservación en base a las características de cada predio.

ARF.- ¿Qué opina de cuidar la micro biología del suelo?

EC. El suelo está vivo y es algo importante que tenemos que entender. Afortunadamente nos tocó la época de la tecnología que nos permite evaluar y medir muchísimas cosas y sabemos que ese suelo del que yo te decía ese es el patrimonio del agricultor, entonces trabajamos mucho en eso, en la construcción y la fertilidad química, la fertilidad hídrica, la fertilidad biológica, la fertilidad mineral, la fertilidad orgánica, y tenemos que crear las condiciones para que toda esa microbiología que es favorable al cultivo se asocien y trabajen mejor. Desde mi punto de vista y respeto todos los punto de vista, pero todo está en los extremos, te digo con todo respeto, el amigo que dice es que es a base de puro químico, no, no es por ahí porque ya sabemos la historia ahí está, hemos degradado muchísimos suelos por ese concepto, o el otro extremo que dice es que es a base de orgánicos, pues si pero no porque a base de puro orgánico estamos sacando más minerales de lo que estamos supliendo, entonces vamos tomando lo mejor de los dos mundos en base a un diagnostico particular, trabajar en equilibrio y construir la fertilidad del suelo y la materia orgánica, pero un equilibrio.

ARF.- ¿Y en costo beneficio cómo andamos?

EC. – En China manejo miles de hectáreas y llevo 13 años allá y lo que hacemos es que los invitamos a que vean nuestras parcelas, aquí en el estado de Sinaloa apenas tenemos un año. El Ing. Francisco Bejarano estuvo conmigo en China es muy buen agricultor, también y los invitamos a que fríamente analicemos el negocio porque finalmente esto es un negocio. El primer paso que debemos entender, que el agricultor no vende hectáreas, vende toneladas, el costo por hectárea es importante si, pero es más importante el costo por tonelada producida.

Lo que hemos encontrado aquí en Sinaloa es que hay cosas que se pueden mejorar para agilizar el sistema, son detalles finos nada más, me encanta aquí Sinaloa porque son muy buenos agricultores y el reto es cómo mejorar, entonces lo que hacemos nosotros es incrementar la eficiencia. Les voy a dar un dato y los agricultores estarán de acuerdo conmigo, normalmente se siembran aquí entre 110,000 y 120,000 semillas por hectárea, pero yo les preguntaría a los agricultores ¿Cuántas mazorcas cosechan? y todos dicen, no pues no sé. Pues cuéntenlas y se van a dar cuenta que siembran 110,000, 120,000 pero cosechan 85,000 nada más hay una merma de 30 %, 35% entre lo que siembran y lo que cosechan y nuestro trabajo es ese encontrar la causa, porque cada uno puede tener problemas o excusas particulares para incrementar la eficiencia y de esa manera hacemos que la relación beneficio costo sea mucho mejor.

Este es nuestro primer ciclo que pudimos bajar los costos por hectárea y subir la rentabilidad por agricultor. Nuestro sistema se basa en tres grandes ejes. Primero tiene que haber rentabilidad porque sin ella no hay negocio, la rentabilidad es el principal objetivo del agricultor; segundo, tiene que haber calidad, mucha gente me dice oye, ustedes hacen lo mismo, pues si hacemos lo mismo pero lo hacemos bien, porque a estas alturas decirte que tengo un as bajo la manga y que estoy inventando el hilo negro pues no sería correcto. Hay que ser humilde y sinceros, lo único que hacemos es analizamos las condiciones particulares de cada predio y agricultor, ponemos una meta de rendimiento y hacemos las cosas con calidad, porque el gran secreto es la calidad.

Todos me dicen bueno y ¿Cómo le haces para sacar 25 toneladas, 30 toneladas? Hacer las cosas bien, calidad porque el rendimiento es la suma de hacer muchas cosas bien. Y el tercer gran eje es que tiene que ser sustentable, porque si no cambiamos a sistemas agrícolas ambientalmente amigables nos estamos comiendo al futuro y si nos comemos el futuro se acaba la raza humana. No es que quiera ser pesimista, pero está en las manos de los agricultores decir voy a ser sustentable no por discurso, no por conveniencia, es mi patrimonio, es mi futuro y tengo que cambiar los sistemas agrícolas, traemos un abuso de agroquímicos que si la sociedad supiera los venenos que usábamos, nos iba mal. Traemos un exceso de uso de insumos, exceso de laboreo, un exceso de muchas cosas y estamos acabando con el medio ambiente y no se vale. Esos son los tres ejes que utilizamos, la rentabilidad, la calidad, y la sustentabilidad y los tres son igualmente importantes

Si el agricultor quiere seguir siendo agricultor, la agricultura tiene que ser negocio, así que los invitamos a que vean nuestro sistema, la relación beneficio costo es muy interesante.

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