Picudo del chile - Anthonomus eugenii

Picudo del chile - Anthonomus eugenii
Adulto (Alton N. Sparks, Jr., University of Georgia, Bugwood.org)

El picudo del chile se ha convertido en la principal plaga de este cultivo, debido a la resistencia que ha desarrollado a diferentes grupos de insecticidas que normalmente lo mantenían bajo control, y a que su manejo se complica dado que ataca los frutos desde el inicio de la fructificación hasta el final de la cosecha. Esto causa caída prematura de los frutos y resulta en pérdidas en el rendimiento de hasta un 50%.

Descripción de la plaga

El barrenillo del chile presenta metamorfosis completa, es decir, cuatro estados biológicos de desarrollo: huevo, larva, pupa y adulto.

Huevo

Los huevecillos son depositados en las yemas florales y frutos tiernos, son ovalados, pero pueden tomar la forma de la cavidad  en  que  están  situados,  su  superficie  es lisa,  correosa y  flexible, de color blanco aperlado cuando están recién ovipositados y después se tornan amarillentos, miden aproximadamente 0.5 mm de longitud y 0.4 mm de diámetro (Elmore, et al, 1934; Mau y Martín, 1994).

Larva

Las larvas son ápodas, robustas y curvadas, recién eclosionadas miden de 0.8 a 1.5 mm de longitud (Pacheco, 1985; Riley, 1995). Su cuerpo es de color blanco brillante, la cabeza es grande, blanca  con el extremo negro y las mandíbulas de color café (Elmore, et al, 1934). Después de la muda la larva mide de 1.3 a 2.6 mm de longitud, con la cabeza amarillo claro y las mandíbulas de color café obscuro o negro. El tercer estadio larval mide de 2.2 a 5.0 mm de longitud con un promedio de 3.3 mm, de color gris blancuzco, con la cabeza café y las mandíbulas negras (Figura 1). (King y Saunders, 1984; Mau y Martín, 1994).

Pupa

Este estado biológico inicia cuando la larva hace una cavidad ovalada dentro de la fruta y su cuerpo comienza a  acortarse y ensancharse, en este momento su color es blanco brilloso. Pocas horas después la pupa desecha su piel larval y sufre cambios en apariencia, los ojos se manchan y comienzan a mostrar un tinte amarillo (Figura 2). A los dos ó tres días los ojos se obscurecen, el pico toma una coloración café amarillenta con el extremo negro y las antenas y élitros toman un color gris (Mau y Martín, 1994).

Adulto

Los adultos recién emergidos son de color café claro y se obscurecen a gris o café rojizo a negro en dos ó tres días, tienen el cuerpo ovalado, y cubierto con pubescencia de color amarillo claro, principalmente sobre el pronoto y élitros, miden de 2.0 a 3.5 mm de longitud (Figura 3). (Riley, 1995; Domínguez et al, 1990). A dos tercios del extremo de la tibia tienen una coloración anaranjada  amarillenta. Los adultos tienen el pico característico de los picudos, el cual en el barrenillo del chile es un sexto más grande que la cabeza y el protorax, su aparato bucal es masticador. Las antenas son largas, delgadas y la clava oblonga, los élitros tienen surcos de punturas (Mau y Martín, 1994).

Ciclo biológico

La hembra deposita más de 300 huevecillos en forma individual en orificios que realiza en los botones florales y frutos inmaduros, los cuales requieren de tres a cinco días para su eclosión. Prefiere ovipositar en frutos tiernos y los orificios que realiza son sellados con un fluido amarillo claro el cual endurece a los pocos minutos (Elmore et al, 1934; Burke y Woodruf, 1980).

La larva después de una a cuatro horas de la eclosión se alimenta de la semilla y los tejidos placentales del fruto tierno o del polen maduro de los botones florales. La primer muda ocurre en  un promedio de dos días y la larva de segundo instar se alimenta por otros dos días antes de volver a mudar. El tercer estadio larval se alimenta por un periodo de 3.5 días y luego se prepara para el estado de pupa, el cual inicia cuando la larva realiza una cavidad ovalada dentro de la fruta, que a su vez es alineada con excremento hasta formar una celda (Mau y Martín, 1994). Este estado dura de tres a seis días y un promedio de 4.5 días, durante este periodo la celda se mantiene cerrada (Elmore et al, 1934; Burke y Woodruff, 1980).

El adulto completamente desarrollado requiere de tres a cuatro horas para emerger, para lo cual realiza un orificio redondo en el fruto (Figura 4). Después de que emerge, se alimenta inmediatamente en los botones florales y frutos inmaduros (Mau y Martín, 1994).

Bajo condiciones naturales el barrenillo del chile vive alrededor de tres a cuatro meses (Elmore et al, 1934). Se aparean aproximadamente dos días después de la emergencia, la cópula puede ocurrir varias veces, sin embargo, una hembra solo necesita copular una vez para permanecer fértil toda su vida.

El intervalo entre el apareamiento y la oviposición fluctúa alrededor de dos días con clima cálido y hasta ocho días con clima templado (Mau y Martín, 1994).

El tiempo total de desarrollo de huevo a adulto oscila de 16 a 23 días con un promedio de 21 días (Elmore et al, 1934), y si se incluye el periodo entre la emergencia del adulto y la oviposición, el tiempo promedio de desarrollo es de 25 días (Mau  y Martín, 1994).

Distribución

El barrenillo del chile es originario de Mesoamérica (Bartlett, et al 1978; Domínguez et al,1990), de donde se extendió al sur de los Estados Unidos, incluyendo California, Arizona, Nuevo México, Texas y Florida (Elmore et al, 1934). Además está presente en Louisiana, Georgia, Nueva Jersey, Carolina del Norte, Hawaii, América del sur y varias islas del Caribe (Fullaway y Krauss, 1945; Burke y Woodruff, 1980; Riley, 1995).

En Centroamérica está presente en El Salvador, Guatemala, Honduras y Costa Rica, mientras que en México, se le considera plaga importante en el Bajío, Yucatán, Puebla, Sonora, Chihuahua, Morelos, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz (Domínguez et al, 1990). En Sinaloa, el picudo del chile ha tomado relevancia en los ciclos de siembra recientes, al punto de convertirse ya en la principal plaga del cultivo.

Plantas hospedantes

El picudo del chile se alimenta de plantas Solanáceas que pertenecen al genero Capsicum y Solanum (Elmore et al, 1934). Las plantas hospedantes incluyen C. baccatum, variedades comunes de chile Capsicum annuum L. y chichiquelite o hierba mora Solanum nigrum L., además  pueden  ser  encontrados  en  S.  xanti  A.  Gray, S. umbelliferum Esch, y S. villosum Mill. También se conoce que afecta frutos de berenjena Solanum melangena y popolo S. nodiflorum (Fullaway y Krauss, 1945). Otros hospedantes potenciales son dos especies de hierba mora ornamentales S. glaucum Dunal y S. aviculare Forst, en las cuales se han encontrado adultos durante el invierno (Mau y Martín, 1994).

Daños

El barrenillo es una de las plagas más destructivas del chile, ya que una infestación temprana y severa puede destruir toda la cosecha. El daño primario es causado por las larvas en botones florales y frutos inmaduros (Burke y Woodruff, 1980); los  primeros síntomas de un fruto infestado son pedúnculos amarillos y cenizos, los cuales llegan a marchitarse en el punto de unión con la planta, lo que ocasiona la caída de la fruta.

Algunos frutos infestados se tornan rojos o amarillos prematuramente y pueden quedar deformes y pequeños antes de caer al suelo. Estos tienen la semilla y los tejidos placentales ennegrecidos como resultado de la alimentación de las larvas (Figura 7). Los adultos también ocasionan un daño al picar los botones y frutos inmaduros para su alimentación (Elmore et al, 1934; Sorensen, 1993; Mau y Martín, 1994).

Este daño por alimentación no afecta la calidad de los chiles secos, pero sí la de chiles para enlatar o para consumo en fresco. Los frutos maduros no son susceptibles al ataque del barrenillo debido a las propiedades de su epidermis. Por otra parte, los orificios realizados a los frutos por oviposición, emergencia de adultos o alimentación, favorecen la entrada de microorganismos que ocasionan infecciones internas como el del moho causado por Alternaria alterna Keissler (Bruton, et al, 1989; Mau y Martín, 1994).

Manejo del barrenillo

Problemática para su Control

Es común el uso indiscriminado de agroquímicos para el control de esta plaga, el productor recurre a realizar mezclas de insecticidas, alterar las dosis recomendadas o bien, incrementar el número de aplicaciones por temporada, ya que las huertas son asperjadas periódicamente en forma preventiva desde antes de la primera floración hasta la última cosecha. Esta práctica es utilizada cuando no se usa un método de muestreo confiable. Sin embargo, el uso excesivo de insecticidas ocasiona serios problemas de contaminación ambiental, residuos tóxicos en las cosechas, eliminación de la fauna benéfica natural, incremento de los costos de producción y el desarrollo de la resistencia de las plagas a los insecticidas. Dicha situación obliga a utilizar un criterio técnico para obtener un manejo integrado de plagas.

Muestreo del Barrenillo

Los lotes sembrados con chile son infestados por el barrenillo, el cual puede provenir de plantas hospedantes secundarias o de huertas abandonadas, ya que son capaces de moverse a grandes distancias. Al inicio del ciclo agrícola los picudos se dispersan lentamente a través de las siembras de chile, los cuales se localizan en manchones al igual que su daño. Esta característica de formar focos de infestación hace el muestreo más difícil, por lo que existe una gran tendencia de subestimar la incidencia a menos que se tomen suficientes muestras. Es importante localizar estos focos para determinar si existe la necesidad de realizar el control químico. En las orillas de las huertas se encuentran más barrenillos que en el interior del campo, por lo que la revisión de estos sitios dará una mejor idea de la incidencia y reduce el tiempo de muestreo.

Para determinar la presencia y actividad del barrenillo del chile se incluyen métodos de muestreo como la inspección de botones terminales para la detección de adultos, uso de trampas amarillas con pegamento principalmente en la periferia de  los lotes, conteos directos de picudos inspeccionando plantas completas, o la exploración de daños por alimentación y oviposición en botones terminales y frutos pequeños (Riley et al, 1995; Mau y Martin, 1994).

La presencia de frutos caídos de tamaño mediano, no debe ser usado como primer indicio de la actividad de esta plaga, debido a que en esta etapa es muy tarde para prevenir pérdidas significativas de rendimiento, ya que por cada día que un adulto no es controlado, son producidos hasta seis nuevos picudos. Por otra parte, las larvas, pupas y adultos que se encuentran dentro de los frutos no pueden ser controlados con insecticidas, solo los que llegan a estar en contacto con el producto, de ahí la importancia de determinar oportunamente la actividad de los adultos en el campo. Para prevenir pérdidas económicas, el control químico deberá realizarse cuando se tengan niveles de infestación del 5 % de botones y terminales dañadas, o un barrenillo por cada 200 plantas (Riley et al, 1995).

Control Cultural

Se sugiere establecer el cultivo dentro de la fecha de siembra recomendada, la cual en la Planicie Huasteca comprende del 15 de junio al 31 de julio, con la finalidad de evitar siembras continuas que favorecen el incremento de las poblaciones de esta plaga, y efectuar la destrucción de las plantas de chile, mediante métodos de labranza tan pronto como se realice la última cosecha, además, es necesario eliminar las plantas de hierba mora dentro y alrededor de las huertas, ya que sirven como reservorio de esta plaga (Lockwood, 1996; Patrock y Schusterm, 1987).

Por otra parte, es conveniente recoger diariamente todos los frutos caídos y enterrarlos (Figura 8) o hervirlos en agua para eliminar las larvas, pupas y adultos que se encuentran dentro de ellos, de lo contrario se tendrán poblaciones continuas de la plaga.

Control Biológico

En Hawaii se han liberado y establecido los agentes de control biológico Eupelmus crushmani y Catolaccus hunteri Crawford; además, se han realizado liberaciones de Bracon vestiticida Vier pero no se ha logrado establecer (Bartlett, et al, 1978).

Control Químico

Las aplicaciones de insecticida se deben iniciar cuando se encuentre un adulto por cada 200 plantas, inspeccionando un mínimo de dos yemas florales, botones o flores por planta, a partir de la etapa de inicio de floración y durante toda la fructificación.

El control químico que se recomienda para el barrenillo está sustentado con estudios de efectividad biológica de los insecticidas en campo, lo que permite aplicar los que tengan el mejor control de la plaga (Garza, 1999). Los idóneos para su control son Clorpirifós, Oxamil y Fipronil en dosis de 720, 520 y 50 gramos de ingrediente activo por hectárea (Cuadro 1),  sin embargo, debido a que el Fipronil no tiene registro en este cultivo, sólo se sugiere el uso del Clorpirifós y Oxamil; es importante evitar el uso de insecticidas inefectivos y la mezcla de estos, aumentar las dosis iniciales efectivas, o realizar aplicaciones preventivas sin un muestreo previo, ya que se propicia la resistencia genética a los mismos y se dificulta el control de ésta y otras plagas.

 

Cuadro 1. Efectividad de insecticidas sobre adultos del barrenillo del chile A. eugenii de la Planicie Huasteca.

Insecticida
Grupo Toxicológico
Dosis
g I. A./  ha
% de Efectividad
24 hr
48 hr
3 DDA
5 DDA
Fipronil Fenilpirazol 50 64.2 84.1 91.3 94.9
Oxamil CA-MM 520 59.6 78.5 84.7 87.9
Clorpirifós FH-SE 720 77.6 83.8 85.6 85.6
Metomil CA-MM 360 47.8 64.1 65.8 68.3
Carbaril CC-MM 1600 27.4 46.0 52.7 60.7
Azinfós metílico FH-SM 500 39.8 51.7 56.3 56.7
Malatión F-Cx 2000 17.8 47.4 51.8 52.2
Paratión metílico FC-SM 720 26.6 45.7 49.4 50.4
Monocrotofós FA-OM 900 10.7 31.7 39.4 43.1
Cyflutrin Pirt. 37.5 21.0 32.9 34.0 35.3
Fosmet FH-SM 500 12.8 15.9 26.4 31.7
Endosulfán Oc-cd 716 10.9 21.4 22.5 22.5

DDA: Días después de la aplicación

 

Fuente


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