Secadera en tomatillo - Fusarium spp, Rhizoctonia solani, Pythium sp, Macrophomina phaseolina, Sclerotium rolfsii

Secadera en tomatillo - Fusarium spp, Rhizoctonia solani, Pythium sp, Macrophomina phaseolina, Sclerotium rolfsii
Raíces podridas de tomatillo, de color violáceo a causa de Fusarium

Importancia

La secadera, también conocida como marchitamiento o marchitez, es causada por un complejo de hongos que habitan en el suelo, como lo son Fusarium solani (Wollenw.) Gerlach, Fusarium oxysporum Schlecht, Rhizoctonia solani (Frank) Donk, Pythium sp., Macrophomina phaseolina (Tassi) Goid y Sclerotium rolfsii Curzi. Se presenta en cualquier etapa de desarrollo del cultivo, con pérdidas que pueden superar 50%.

Síntomas

Estos hongos pueden causar una falta de germinación y pudrición de las semillas; a veces éstas germinan, pero las plántulas no alcanzan a emerger o cuando nacen muestran desarrollo raquítico y mueren prematuramente. A esta fase de la enfermedad también se le llama “damping-off” y se presenta tanto en cultivos establecidos a siembra directa, almácigos en campo o en semilleros bajo invernadero.

En plantas con frutos en formación o etapa de cosecha, la enfermedad también se manifiesta severamente, como una palidez o amarillamiento del follaje, desarrollo raquítico y menor tamaño. Las hojas y los frutos cuelgan flácidos y se desprenden fácilmente.

Las raíces muestran una pudrición de color café claro a café oscuro, que a veces se extiende hacia el cuello y base del tallo. En ocasiones los tejidos podridos son de color rosáceo, rojizo o violáceo. En las plantas enfermas, el número y tamaño de los frutos es menor y se caen con facilidad.

En cada surco del cultivo puede haber pequeños grupos de plantas contiguas enfermas, alternadas con las plantas sanas. Pero cuando el suelo está muy infestado o se trasplanta material muy contaminado, se presentan tramos de plantas enfermas o muertas mayores a un metro.
Condiciones favorables.

La mayoría de los hongos que originan la secadera se pueden transmitir por semilla, en la que sobreviven al menos de un año para otro. También sobreviven en los residuos de cultivos infestados y sus poblaciones aumentan con el monocultivo. En el campo los hongos se diseminan mediante maquinaria contaminada con suelo infestado, agua de la lluvia o de riego. En los invernaderos, los patógenos sobreviven en las charolas contaminadas, residuos de sustrato, pisos y en la maleza que crece dentro o fuera de las naves.

En el campo, los síntomas de secadera de plántulas se pueden confundir con el efecto de utilizar semilla de mala calidad, siembra profunda, compactación del suelo por efecto de la lluvia, salinidad y daño por insectos que viven en el suelo. En plantas en floración o fructificación las larvas de picudo (Trichobaris sp.) barrenan los tallos, causan amarillamiento y marchitamiento, que se puede confundir con la secadera provocada por hongos del suelo.

Algunos de los hongos causantes de la secadera pueden atacar a diversas especies de maleza y cultivos como el frijol, garbanzo, tomate, chile, papa.

Manejo integrado

Entre las medidas de manejo destaca la utilización de semilla sana y desinfectada antes de la siembra. Para desinfectarla, la semilla se puede sumergir en baño María conteniendo una solución de hipoclorito de sodio 0.525 % (1 parte de cloro blanqueador doméstico, diluido en nueve partes de agua limpia) a 52° C, durante 22 minutos. Otra opción es sumergir la semilla en una solución de hipoclorito de sodio 0.525 % + detergente Tween 80 (0.01%), a temperatura ambiente, por 22 minutos. Al concluir cualquiera de los dos tratamientos mencionados, la semilla se lava con abundante agua potable, para eliminar los residuos de cloro; se pone a secar y antes de la siembra se le pueden aplicar fungicidas como thiram® y captan®, a las dosis recomendadas en las etiquetas.

En los invernaderos, las plántulas se deben de producir en charolas nuevas o si ya han sido utilizadas, deberán desinfectarse apropiadamente. El agua de riego deberá de ser potable. En el caso de que se presente la enfermedad, conviene aislar y eliminar con oportunidad las charolas con plantas enfermas.

Se aconseja practicar la rotación de cultivo de preferencia con gramíneas. Con el fin de propiciar un manejo adecuado del agua, se recomienda nivelar el terreno antes de la marca y evitar los riegos pesados, para lo cual se deberá de preferir los surcos cortos. Se deben de evitar los excesos de fertilizantes nitrogenados y se sugiere incorporar al suelo diversos tipos de materia orgánica como lo son pajas, abonos verdes, diferentes tipos de estiércol o de composta. Estos materiales aumentan el desarrollo de los enemigos naturales de los hongos que dañan a las plantas; al mismo tiempo, al mejorar la estructura del suelo, permiten un desarrollo más equilibrado de las plantas, que se vuelven más tolerantes a las enfermedades en general.

La aplicación de microorganismos antagonistas a base de Bacillus subtilis (Ehrenberg) Cohn o Trichoderma spp., pueden ayudar al manejo de la enfermedad, cuando se aplican a las plántulas en los semilleros, o mediante el goteo en la plantación definitiva. Los fungicidas químicos incorporados en el riego por goteo pueden ayudar a disminuir los daños, también bajo un esquema integrado.

Fuente

Enfermedades del Tomate de Cáscara en Sinaloa. Folleto técnico #31. Agosto de 2008. Campo Experimental Valle del Fuerte. INIFAP


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